Leyendo ahora
Gremios dañinos

Gremios dañinos

Gremios dañinos

Antes durante y después de la jornada electoral, incuso desde diciembre de 2018, hubo gremios que no realizaron sus tareas, se alejaron de su responsabilidad social original para convertirse en activistas del conservadurismo. Traicionaron su compromiso adoptado desde el momento en que obedecieron a intereses ajenos a su vocación.

Curas, periodistas, analistas, intelectuales, locutores, medios, se excedieron en sus funciones dañando la democracia, y violentando la verdad, las leyes y traicionando al país que tenía en su labor una guía para tomar sus propias decisiones induciéndolas, manipulándolas, dirigiéndolas.

Los medios. Acostumbrados a mantener una relación con el gobierno de premio-castigo, resintieron la nueva política de comunicación desde el principio, su amistad entre propietarios de medios y funcionarios púbicos fortalecieron a los medios al absorber negocios que no sabían manejar pero que les daba poder.

Así, cárceles, hospitales, sistemas de iluminación, universidades, fueron recibidas bajo precio y con muchas facilidades no sólo de pago sino de papeleo, por los funcionarios en turno. Estos aprendices de empresario ampliaron su poder económico y con esa expansión consideraron que podían poseer, para siempre la hegemonía de sus intereses sobre la ley.

Ahora, digan la verdad o mientan no sólo perdieron sino que nadie les cree. Sus empleados con poca preparación académica y mucha ambición quedaron también en un lugar que por vergüenza deberían callar para siempre, pero siguen dando puntos de vista para defender las mentiras que dijeron antes de las elecciones y en la que nadie creyó. Ahora no sólo los ve menos gente sino que los conoce menos gente. Caminan hacia el olvido sin remedio por una vereda más oprobiosa que la que ahora le adjudican a quienes votaron por Morena, a quienes siguen considerando jodidos, imbéciles, y descerebrados.

La derrota de los llamados periodistas “de primera”, de los “líderes de opinión” es muy clara. Es tiempo de retirarse como lo han venido haciendo por dignidad y así ya empezó a adoptar el silencio donde siempre debieron estar personajes como Oscar Mario Beteta, el nuncio del retiro de Ciro Gómez, representa una esperanza para la libertad de expresión, pero faltan todavía mucho que debe recapacitar en la calidad moral del origen del dinero con el que dan de comer a sus hijos y los inscriben en escuelas particulares.

En la radio, por ejemplo, la habilitación de simples lectores de noticias convertidos en personajes que regañan a la audiencia por favorecer a Morena, como sucede con un tal Iñaqui Manero, que se atreve a intentar corregir las ideas de su público en los pocos espacios que les otorga la radiodifusora. Además, lo regaña y desmiente como si fuera el poseedor de la verdad. Se les olvida que la concesión de la radio es del pueblo y no de quienes se ostentan como poseedores absolutos de la verdad. Ese tipo de merolicos también perdió. El problema es que lo escuchan los choferes del transporte público y su audiencia aumenta involuntariamente con los pasajeros, quienes todavía no tienen las ideas políticas bien definidas, aunque están seguros de que este tipo de personajes no sólo miente sino que debe callar por respeto a la diferencia de interpretaciones de la realidad. El pueblo no necesita guías para su visión del mundo y lo demostró.

No se trata aquí de coartar la libertad de expresión, porque sus ideas chocan y con la desigualdad de fuerzas que implica tener en micrófono enfrente, desmienten a las personas que todavía les hacen el favor de escuchar. Son incapaces de armar una columna política plantear sus ideas y firmarla, simplemente contratacan su púbico, de manera irrespetuosa, tratando de manipular sus interpretaciones.

Ver también
¿Saqueo en la Quinta?

Un gremio que debería pedir perdón a los mexicanos, por su supuesta naturaleza espiritual son los curas. Los encargados de difundir la paz, polarizaron a la sociedad desde el púlpito, clérigos de todos los niveles obispos, y la cúpula de la Conferencia del Episcopado Mexicano, se metió en la política agrado tal de citar a los candidatos a la Presidencia para firmar un documento que era una interpretación de su visión distorsionada de la realidad.

Esos clérigos también fueron derrotados, saben que ahora tienen menos credibilidad que antes y su palabra no logra manipular lo suficiente como para cambiar la voluntad popular.

Los gremios manipuladores deben arrepentirse y en muchos casos renunciar a su aparición pública, no sólo por dignidad sino porque nunca se han caracterizado por brindar beneficio alguno a la sociedad. Sólo beneficia sus patrones y sus bolsillos.

Los que hablan de la polarización, quienes ponderan la división entre mexicanos no sólo perdieron espacio como poderes fácticos sino que están señalados como enemigos de la población, por eso les dio la espalda, nunca les hicieron caso sólo les daban el avión, el cual debería llevarlos muy lejos de México,


© 2024 Grupo Transmedia La Chispa. Todos los derechos reservados

Subir