Sheinbaum apuesta por la estabilidad económica y descarta ruptura del T-MEC pese a retórica de Trump
En medio de un entorno internacional marcado por discursos proteccionistas y tensiones comerciales, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió un mensaje de certidumbre a los mercados y al sector empresarial al descartar que Estados Unidos vaya a abandonar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Durante su conferencia matutina, la mandataria fue cuestionada sobre las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha vuelto a criticar el acuerdo comercial en el marco de su segundo mandato. Sin embargo, Sheinbaum fue enfática al señalar que, más allá de la retórica política, no existen señales concretas de una salida del tratado.
“No lo creemos y nunca se ha manifestado en las llamadas porque es muy importante para ellos y para nosotros, el Tratado comercial”, afirmó.
Un mensaje dirigido a los mercados
El posicionamiento presidencial ocurre en un momento clave para la economía mexicana, altamente integrada al mercado estadounidense. El comercio trilateral bajo el T-MEC supera los 1.5 billones de dólares anuales y sustenta millones de empleos en los tres países.
La presidenta subrayó que en ninguna de las conversaciones telefónicas sostenidas con Trump desde su toma de posesión en enero de 2026 se ha planteado una salida unilateral del acuerdo. Con ello, el gobierno mexicano busca transmitir estabilidad en un contexto donde cualquier señal de ruptura podría impactar en el tipo de cambio, la inversión extranjera directa y los planes de expansión industrial, particularmente en el marco del fenómeno de relocalización de empresas (nearshoring).
Interdependencia económica como ancla
Más allá del discurso político, especialistas consideran que el T-MEC funciona como un ancla estructural para la economía norteamericana. Sectores estratégicos de Estados Unidos —como el automotriz, agrícola y manufacturero— dependen de cadenas de suministro profundamente integradas con México y Canadá.
Una eventual ruptura no solo implicaría la imposición de aranceles bajo reglas de la Organización Mundial del Comercio, sino también disrupciones logísticas, aumento de costos para empresas y presión inflacionaria en los tres países.
En este sentido, el tratado no solo es un instrumento comercial, sino una arquitectura económica regional que ha fortalecido la competitividad frente a bloques como la Unión Europea y Asia.
Diplomacia pragmática
El mensaje de Sheinbaum también refleja una estrategia de diplomacia pragmática: mantener el diálogo abierto con Washington sin escalar las declaraciones públicas. La mandataria reiteró que México continuará trabajando por el fortalecimiento del acuerdo.
“El tratado es una realidad que beneficia a las tres naciones y seguiremos trabajando en su fortalecimiento”, sostuvo.
Con esta postura, el gobierno mexicano apuesta a que la interdependencia económica prevalezca sobre la retórica política, enviando una señal de continuidad y confianza en el principal acuerdo comercial del país.



































































































