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ORACIÓN “¡TE ACEPTAMOS! ¡TE MERECEMOS! ¡TE PERMITIMOS!”

ORACIÓN “¡TE ACEPTAMOS! ¡TE MERECEMOS! ¡TE PERMITIMOS!”

ORACIÓN “¡TE ACEPTAMOS! ¡TE MERECEMOS! ¡TE PERMITIMOS!”

Padre Santísimo: en este fin de semana, ¡Te traemos un saludo muy, pero muy hermoso!

Tú, Padre Santísimo, enviaste a Tu Hijo Amado para salvar a nuestra humanidad. Le asignaste, primero salvar a Israel, Tu Pueblo Bendito, pero la mayoría de los israelitas no recibieron ese regalo de salvación bajado del cielo.

Sin embargo, a los que con un corazón generoso escucharon su mensaje, lo recibieron con gozo y sin ser judíos, sin llevar las bendiciones de Abraham,

Tu siervo, creyeron en el Nombre de Tu Hijo y se convirtieron en Tus hijos con todos los derechos de llamarte Padre, porque fueron justificados por la Sangre de Tu Hijo.

Ellos fueron los que en su corazón y de todo corazón recibieron a Tu Hijo Amado y recibieron el honor de ser Tus flamantes hijos, que pueden clamar a Ti, ser escuchados,

tener sus ojos de su espíritu abiertos y gozar de Tu presencia: “Mas a todos los que Le recibieron, a los que creen en Su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” (San Juan 1:12).

ORACIÓN “¡TE ACEPTAMOS! ¡TE MERECEMOS! ¡TE PERMITIMOS!”

Es por ello, Padre Santísimo, que Te aceptamos, Te reconocemos como nuestro Padre y a Tu enviado, Cristo nuestro Dios, lo reconocemos como nuestro Único Salvador y lo recibimos en nuestro corazón,

nos revestimos de Él, escuchamos atentos Su Palabra de Vida, lo comemos como Pan de Vida, tomamos la copa de Su Sangre para tener en Él Vida y tenemos su mismo pensar,

su misma mente, tal como nos lo enseña el Espíritu Santo: “¿quién ha conocido la mente del Señor para que pueda instruirlo? ¡Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo!” (1a. Corintios 2:16).

Esa es la razón poderosa por la que ACEPTAMOS ACUDIR DELIBERADAMENTE A TU PRESENCIA y RECIBIR a Cristo en el centro de nuestro corazón para vivir en Él, tener Su mente, hacer Tu voluntad y ser testigos de lo mucho que Tú puedes hacer y de lo mucho que podemos realizar en el Nombre Omnipotente de Tu Hijo Amado.

Padre Santísimo: Tú nos has hecho merecedores de recibir ese mensaje salvador, porque, Tú mismo nos lo enviaste. Cristo, con Su Sangre nos ha adquirido y nos ha concedido la dicha de tenerte como Padre para gozar de las grandes riquezas de Tu Reino desde aquí en la tierra hasta continuarlas en las mansiones celestiales.

Es por ello que Te permitimos que operes en nosotros y nos concedas ser esos templos vivientes que portan al mismo Espíritu Santo con todos sus dones y con todos sus frutos hasta arribar al Reino Celestial.

Te lo suplicamos de rodillas postrados, porque solo así cumpliremos cabalidad ese divino mandato que nos asemeja más a Ti: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón,

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con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente,” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (San Lucas 10:27). Estamos convencidos que amando es como perdonamos.

Amando es como más nos asemejamos a Ti. Amándote a Ti, a Tu Hijo Amado y al Espíritu Santo, ¡más florecerá y fructificará en nosotros el poder de Tu Divina Palabra.

Es por ello, que, Padre Santísimo, aceptamos el mensaje de Vida proclamado por Tu Hijo Amado. ¡Lo haremos vida de nuestra vida!  Aceptamos ser templos vivientes del Espíritu Santo y ser leales a colaborar con Él. Aceptamos hacer Tu divina voluntad para ser salvos, vivir con un alma sana y con un espíritu lleno del Espíritu Santo.

¿Qué merecemos ser Tus hijos, gozar de Tus favores y de la abundante riqueza de Tu Casa? ¡Eso es innegable!

¡Gracias, Padre Bendito, por ser como eres y por hacernos Tus hijos, ¡gracias al sacrificio redentor de Tu Hijo Amado! Amén. P. Cosme Andrade Sánchez+


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