<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Julio Cesar López, autor en La Chispa</title>
	<atom:link href="https://lachispa.mx/author/julio-lopez/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lachispa.mx/author/julio-lopez/</link>
	<description>Medio de Comunicación Digital</description>
	<lastBuildDate>Thu, 15 Jan 2026 17:35:02 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0.2</generator>

<image>
	<url>https://lachispa.mx/wp-content/uploads/2025/01/cropped-lachispa_favicon-32x32.png</url>
	<title>Julio Cesar López, autor en La Chispa</title>
	<link>https://lachispa.mx/author/julio-lopez/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Lucío Cabañas es el símbolo; David un histórico del PDLP</title>
		<link>https://lachispa.mx/lucio-cabanas-es-el-simbolo-david-un-historico-del-pdlp/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Cesar López]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Jan 2026 17:35:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lachispa.mx/?p=262976</guid>

					<description><![CDATA[<p>Lucio Cabañas Barrientos es el símbolo; David, su hermano, es un histórico de la lucha armada revolucionaria por el socialismo en México. Lucio inició la lucha armada el 18 de mayo de 1967, en Atoyac, Guerrero; obligado por la represión oficial que atacó una manifestación pacífica. David se sumó a la naciente guerrilla un día&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/lucio-cabanas-es-el-simbolo-david-un-historico-del-pdlp/">Lucío Cabañas es el símbolo; David un histórico del PDLP</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Lucio Cabañas Barrientos es el símbolo; David, su hermano, es un histórico de la lucha armada revolucionaria por el socialismo en México.</p>
<p>Lucio inició la lucha armada el 18 de mayo de 1967, en Atoyac, Guerrero; obligado por la represión oficial que atacó una manifestación pacífica. David se sumó a la naciente guerrilla un día después.</p>
<p>Juntos crearon el Partido de los Pobres (PDLP) y la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, y combatieron al Gobierno Federal hasta que Lucio cayó en combate, el 2 de diciembre de 1974, en El Otatal, Guerrero.</p>
<p>Con su muerte en combate —David dice que se suicidó para no ser aprehendido—, Lucio alcanzó tintes de leyenda. David sobrevive hasta nuestros días y fue uno de los artífices inconformes de la unión del PDLP con el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP).</p>
<p>A punto de cumplir 79 años; aún entero a pesar de la persecución m, la cárcel y la tortura, cuenta que quien fraguó la unión de las organizaciones fue Miguel Castillo Iturio, “Carlos o El Moreno”, sobreviviente del PDLP, originario de El Camarón (+).</p>
<p>De parte del PROCUP, el pacto lo selló Fuentes, a quien cariñosamente llama “El Manitas”; al que describe como un hombre de baja estatura pero musculoso, lo que lo hace lucir de brazos cortos.</p>
<p>David Cabañas, en realidad Alejandro Serafín Gervacio, recién escribió una carta al hermano fallecido hace más de 51 años, Lucio Cabañas Barrientos, quien, revela, originalmente se llamó Lucío, con tilde en la í, por lo que en el escrito lo llama Chío.</p>
<p>O sea que en situación normal, el fundador del PDLP se debió llamar Lucío Cabañas Gervacio; pues la madre de él y David se llamó Rafaela Gervacio Barrientos; mientras que el padre fue Cesáreo Cabañas Iturio. El Padre de David, o Alejandro, se llamó Juan Serafin Martínez.</p>
<p>Pero el tema de este artículo es el emotivo texto escrito por David; en una especie de parte de guerra.</p>
<p>Cómo ya dije, la carta va dirigido a Chío y en ella le cuenta de los traidores que entregaron a Lucio Cabañas al Ejército Federal.</p>
<p>“Seguramente aquel 2 de diciembre de 1974 como a las 9 de la mañana concluiste que los judas fueron los dos hermanos Anacleto y José Isabel Ramos Ramírez, y que este último fue quien dirigió a El Otatal, municipio de Técpan de Galeana, al ejército a tu campamento de revolucionarios”; dice.</p>
<p>Ese día, prosigue, “junto contigo dieron la vida heroica y dignamente los compañeros Arturo y René” y fue capturado “Roberto (Marcelo Serafín Juárez) menor de edad de 15 años, quien desde hace 51 años sigue desaparecido por el ejército mexicano mercenario”</p>
<p>René y Arturo, cuenta David, “fueron sepultados en el panteón de la comunidad cercana a El Otatal y tu cuerpo fue desaparecido en el panteón municipal de Atoyac”.</p>
<p>En esos meses, recuerda, la ofensiva fue brutal. “Muchos de los exmiembros de la Brigada se convirtieron en delatores en los retenes del ejército y la policía, y juntos patrullaban principalmente las calles y colonias de Acapulco. Dando lugar a la captura de muchos compañeros que en su mayoría están desaparecidos hasta estos días”.</p>
<p>David habla de él: “Yo tuve la suerte de darme cuenta de que el puerto era una ratonera para nosotros y pude replegarme hacia otros lugares, ciudades y estados de la república, pero en ese proceso fue tomado por la policía y el ejército mi domicilio en Tixtla donde fueron hechos presos tu esposa Carmen (Isabel Ayala Nava) con tu hija Micaela Cabañas Ayala de apenas dos meses de edad. También nuestra Madre Rafaela Gervasio Barrientos. 10 detenidos en total entre sobrinos, cuñados, nietos, yerno, nuera y hermanos”.</p>
<p>Los detenidos-secuestrados fueron encarcelados “secretamente” en el Campo Militar número Uno, en la Ciudad México. David relata los “errores” de Javier y él mismo, que llevaron a la policía y el ejército a recuperar “la mayor parte del dinero del rescate” de Rubén Figueroa, y a la detención-desaparición de Javier, en Acapulco, en septiembre de ese año.</p>
<p>Abunda: Acá conocimos que el 8 de octubre ustedes fueron cercados por el ejército allá en lo profundo de la sierra y que a excepción de Rutilo, quien ahí dio su vida valientemente, todos los demás rompieron el cerco por diferentes lugares y que en el proceso de repliegue los compañeros: Carlos, Eusebio, Martín, César, Sotero, Coyote, Esteban, y me faltan un nombre que no recuerdo, se fueron reencontrando, y de ahí continuaron juntos hasta llegar a sus comunidades y de ahí, por montes y serranías llegaron a la normal de Ayotzinapa, donde te hiciste maestro”.</p>
<p>Ahí, dice, “compañeros colaboradores y simpatizantes les brindaron su apoyo por meses para de ahí trasladarse a la ciudad de México, donde nos reencontramos y, con errores y aciertos, nos esforzamos por darle continuidad al programa del PDLP”.</p>
<p>En ese proceso “busqué a Félix Bautista, quien ya estaba clandestino. Fui a una cita con él y no lo encontré. Esperaba verlo tanto por ser compañero de toda la confianza como porque él tenía buena parte del dinero del rescate por Figueroa”.</p>
<p>Nueve años después, David halló a Félix: Acerca del dinero me dio una falsa información. Ya había vuelto de Cuba adonde el PCM lo había mandado a ocultar de nosotros. Exigimos información clara acerca del dinero y nos siguió mintiendo. Creía en el PCM y lo encubría, hasta que llegó el momento en que todo se aclaró: El PCM tenía para su beneficio los 12 millones de pesos que Félix le había hecho llegar para guardarlos y había hecho uso de eso que no le pertenecía. “Los amigos nos salieron ladrones”. Todo concluyó en la devolución de esos fondos de guerra”.</p>
<p>Siguiendo la idea de Lucio, en torno a la unida de todos los revolucionarios “establecimos contacto con el Partido Proletario Unido de América (PPUA), fundado entre otros, por Florencio Medrano Mederos (más conocido como “El Güero Medrano”). Él nos informó que había tenido contacto con nosotros tiempo atrás. En coordinación con ellos realizamos algunas tareas políticas y otras para obtención de fondos económicos. En estas tareas, la policía nos detectó e intentó detenernos el 29 de noviembre de 1975 en Cuernavaca, Morelos”.</p>
<p>En ese lugar, cuenta, se dio “un fuerte enfrentamiento a balazos donde murieron varios de ellos, resultando herido de dos balazos Silviano (Eloy Morales Gervasio), primo de nosotros”.</p>
<p>El médico que atendió a Silvano concluyó “que ninguna de las dos heridas era grave o que pusieran en peligro su vida. Lamentablemente la policía detectó la casa de seguridad del PPUA donde se encontraban, cercó a los compañeros, a Silviano y a Luis (Antonio Gervasio Castro, de tan sólo 16 años de edad). Ahí murieron los dos militantes del PDLP el 3 de diciembre de 1975”.</p>
<p>David revela que en 1976 establecieron relación “con los compañeros de Unión del Pueblo, posteriormente PROCUP, y por el mismo tiempo también lo hicimos con los compañeros del MAR, con los de la ACNR y con los de la Organización de Jóvenes de Apoyo al Socialismo (OJAS), con los que coincidimos en la idea de la unidad”.</p>
<p>Con todos tuvieron “una relación muy fraterna.”.</p>
<p>Anota: “Teníamos reuniones periódicas, casi cada mes en distintas ciudades y estados. Hubo mucho avance en los planes, pero el 9 de abril de 1979, los compañeros del MAR, José Luis Martínez (Raúl) y Martín Elín Santiago Muñoz, fueron asesinados en una emboscada de la brigada blanca en Torreón, Coahuila”.</p>
<p>José Luis era el líder del MAR “y también de la que dimos en llamar la CUADRILÁTERA, por el proyecto de unidad de las 4 organizaciones. El resto de los compañeros de la dirección del MAR fueron detenidos, torturados cruelmente y desaparecidos durante meses en el campo militar número uno en la Ciudad de México”.</p>
<p>De OJAS, rememora, “fue detenido el profesor Antonio Mendoza Sánchez y los demás tuvieron que protegerse. De nosotros, PDLP, nadie fue detenido, pero estuvimos muy cerca, corriendo peligros tratando de salvar de la policía a algunos compañeros del MAR”.</p>
<p>Desde esos días, “desapareció la CUADRILÁTERA y ya no pudimos recomponerla”.</p>
<p>Inmediatamente después habla de la relación con el PROCUP. “Carlos y yo comentábamos de la buena actitud de ellos para con nosotros llegando a la idea de sumarnos a éste, y un día en 1980, que nos reunimos con ellos, de pronto Carlos les dice: “Nosotros nos unimos a PROCUP…” Palabras más, palabras menos, y desde ese momento indebidamente dejábamos de ser PDLP”.</p>
<p>David califica esa decisión de “muy mal porque una cosa eran nuestras manifestaciones de gratitud hacia ellos, y entre nosotros, y otra cosa fue que Carlos sin hablarlo por lo menos conmigo, haya de manera personal y a nombre de todos dicho que nos integrábamos a ellos. Fue un abuso de poder y de confianza. Que más tarde daría lugar a tratos irrespetuosos y groseros hacia mi persona. Al grado de creer que podían asesinarme”.</p>
<p>Prosigue: “Las consecuencias de esta decisión se vieron después. Carlos ya no se entendió con ellos y se mandaron lejos, y Carlos claudicó”.</p>
<p>Informa David: “De 1980 a 1985, el PDLP cobró las deudas a los delatores del campamento donde ustedes dieron la vida. Anacleto Ramos Ramírez murió en el Estado de México, a José Isabel Ramos Ramírez, alguien de sus tantos enemigos lo ejecutó en Técpan de Galeana poco después de su colaboración con el ejército para atacar el campamento donde caíste tu y los otros tres compañeros: Arturo, René y Roberto, el jovencito de 15 años que fue capturado vivo y que lo tiene el ejército mexicano en su poder”.</p>
<p>Anota que “René era legalmente Lino Rosas Pérez y que había sido tu alumno en sexto año en la Escuela Modesto Alarcón”.</p>
<p>En esos años, abunda, “Juan García Galeana, cacique de Atoyac, pagó con su miserable vida todo el mal que hizo a los atoyaquenses, entre otros delitos, el de haber disparado desde la azotea de su casa con M1 contra ti y contra la concentración de padres de familia el 18 de mayo de 1967, cuando murieron 5 manifestantes en la Plaza Cívica de Atoyac de Álvarez, Guerrero”.</p>
<p>Según David, “la mayoría de los sobrevivientes que rompieron el cerco militar el 8 de octubre de 1974, fueron detenidos y desaparecidos en noviembre de 1976, en diferentes lugares del país al cometer todo un conjunto de errores en el cumplimiento de tareas político-militares. Lamentablemente siguen desaparecidos en poder del ejército mexicano”.</p>
<p>David narra al hermano de su detención, el 12 de junio de 1990: “fui detenido por la policía judicial de la Ciudad de México y torturado por varios días en cárceles clandestinas”.</p>
<p>Continúa: “El 3 de diciembre de 1997 murió nuestra madre a los 82 años de edad en su pueblo natal. Después de haber sido liberada junto con sus hijos, nietos, yerno y nuera. Yo todavía estaba en prisión de máxima seguridad”.</p>
<p>En la parte final, David cuenta que salió absuelto de la cárcel y que junto a otros creó la organización política Izquierda Democrática Popular (IDP), “con un programa muy parecido al del PDLP, legal sin el uso de armas de fuego. Manteniendo como principal objetivo la lucha por el socialismo”.</p>
<p>Al mismo tiempo, dice, se dedicaron a buscar los restos de Lucio: “Muy buena parte de la familia Cabañas ayudó a que lográsemos el propósito y el 2 de diciembre de 2001 llegamos a Atoyac de Álvarez con un equipo de antropólogos forenses y exhumamos tu cuerpo. Tardamos un año en confirmar con muestras de ADN nuclear y mitocondrial que es el tuyo”.</p>
<p>El 2 de diciembre de 2002, informa, “lo sembramos en la base del obelisco que construimos en tu honor en la plaza Cívica de Atoyac de Álvarez”.</p>
<p>El recuento termina con la narrativa de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y con la llegada al poder de gobiernos progresistas que “no han tocado en nada al capitalismo”, ni han hecho que el Ejército rinda cuentas.</p>
<p>“Como consecuencia de estas políticas de la 4T ya no hay esperanza de que aparezcan los jóvenes. Eso será hasta que el pueblo imponga los programas y políticas que tu propusiste en el ideario del PDLP.</p>
<p>“Los gobiernos neoliberales crearon y pactaron con la delincuencia organizada las políticas que en estos tiempos les permiten quitar y poner en el poder local a gobernantes que representan sus intereses en diferentes regiones o provincias del país sin que el Estado se los pueda impedir”.</p>
<p>Lamentablemente la 4T se está quedando en cubrir a medias las políticas de bienestar y todo hace deducir que no irá más allá.</p>
<p>David Cabañas remata: “Hasta aquí el informe comandante. Ratifico que seguimos consecuentemente tu ejemplo.</p>
<p><b>¡POR LA PATRIA EL PODER POPULAR! ¡SER PUEBLO, HACER PUEBLO Y ESTAR CON EL PUEBLO! </b></p>
<p><b>Y firmar: David Cabañas Barrientos </b></p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/lucio-cabanas-es-el-simbolo-david-un-historico-del-pdlp/">Lucío Cabañas es el símbolo; David un histórico del PDLP</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>De revolucionario (EZLN-EPR) a preso político.</title>
		<link>https://lachispa.mx/de-revolucionario-ezln-epr-a-preso-politico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Cesar López]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Jan 2026 18:46:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lachispa.mx/?p=262746</guid>

					<description><![CDATA[<p>Indígena chol —preso político en dos ocasiones—, Juan Díaz Montejo nació el 16 de octubre de 1974 en Tumbalá, Chiapas, en un hogar revolucionario. Sus padres, originarios de la comunidad Mariscal Yehuitz, fueron de los primeros en incorporarse a las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN); organización que años más tarde dio origen al Ejército Zapatista&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/de-revolucionario-ezln-epr-a-preso-politico/">De revolucionario (EZLN-EPR) a preso político.</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>Indígena chol —preso político en dos ocasiones—, Juan Díaz Montejo nació el 16 de octubre de 1974 en Tumbalá, Chiapas, en un hogar revolucionario.</div>
<div></div>
<div>Sus padres, originarios de la comunidad Mariscal Yehuitz, fueron de los primeros en incorporarse a las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN); organización que años más tarde dio origen al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).</div>
<div>Él, siendo niño, inició su militancia política en la Asociación Nacional Campesina Independiente Emiliano Zapata  (ANCIEZ), brazo político del EZLN, pero pronto sería adoctrinado y cooptado por el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP).</div>
<div></div>
<div>Esto último inició en Yajalón, Chiapas, cuando Juan Díaz Montejo terminaba la educación secundaria y apenas masticaba el español; prosiguió en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario 44 y se consolidó en la Escuela Normal Rural Mactumactzá; en Tuxtla Gutiérrez.</div>
<div></div>
<div>Quién lo formó políticamente en el Marxismo Leninismo fue el ingeniero Javier Ortega Villatoro (+); profesor del CBTA 44; el mismo que me entrenó para ingresar al movimiento revolucionario tras el alzamiento del EZLN en 1994, y a quien honramos en este texto.</div>
<div></div>
<div>Las motivaciones de Juan Díaz Montejo para incorporarse a las filas revolucionarias son las mismas que agitaron a muchos indígenas chiapanecos: su abuelo fue peón en la Finca La Primavera, en Tumbalá, y él mismo vivió en carne propia la pobreza y enfermedad que por siglos se padece en la región.</div>
<div></div>
<div>En entrevista, nos dice: “Es un orgullo para mí haber salido de un pueblo aislado y marginado; sin acercamiento a la cultura universal y a los conocimientos científicos. Por supuesto, me marcó mucho el movimiento de las FLN, el alzamiento del EZLN, el movimiento de la Iglesia y sus Comunidades de Base. Influyeron mucho en mi desarrollo intelectual; lo mismo que la Radio Rebelde de Cuba”.</div>
<div></div>
<div>Con todo este bagaje, se incorporó primero al movimiento social (la ANCIEZ) y más tarde al movimiento revolucionario (PROCUP-EPR).</div>
<div></div>
<div>“Pude comprender cómo funciona este sistema social y económico, y me vi obligado a aportar para la transformación del sistema de opresión y explotación. Eso me llevó, en mi juventud, a pensar integrarme a un movimiento revolucionario”; cuenta.</div>
<div></div>
<div>Para explicar su formación intelectual, describe que estudió sus primeros dos años de educación primaria en su comunidad; terminó la primaria en un internado de Salto de Agua; se mantuvo dos años de secundaria en el mismo pueblo y emigró a Yajalón a cursar el tercer año de secundaria.</div>
<div></div>
<div>En Yajalón conoció al profesor Javier Ortega Villatoro (+) y él se hizo cargo de su educación política; en la secundaria y el bachillerato. Después se inscribió a la Normal Rural Mactumactzá y hasta allá lo visitaba su instructor de marxismo-leninismo.</div>
<div></div>
<div>En realidad, Juan Díaz Montejo quería estudiar para Médico Veterinario Zootecnista, pero la situación económica no se lo permitió. En la Normal, tuvo acceso “a las teorías de la revolución socialista” y llegó a ser uno de los dirigentes nacionales de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM).</div>
<div></div>
<div>“Estando en la Normal Rural Mactumactzá tuve acercamiento con varias corrientes del pensamiento revolucionario, y me alejé del movimiento zapatista. Tuve más influencia del marxismo-leninismo y me acerqué al Frente Amplio de Liberación Nacional”.</div>
<div></div>
<div>&#8211;En Mactumactzá también se fortalece tu relación con el ingeniero  Javier Ortega Villatoro…</div>
<div></div>
<div>&#8211;Es correcto. El ingeniero Javier Ortega fue mi maestro en el CBTA, pero también mi maestro ideológico. Lo conocí desde el tercero de secundaria, pero es hasta 1995 cuando llega a Mactumactzá y me propone estudiar la teoría marxista-leninista. Luego eso me llevó al FACML, un frente de masas.</div>
<div></div>
<div>En Mactumactzá, Juan Díaz Montejo tuvo el acercamiento a la PROCUP-PDLP. “Participé en sus organizaciones de masas; después decidí integrar de tiempo completo con ellos, pero después de las divisiones de 1998 decidí retirarme de la organización”; que ya se llamaba Ejército Popular Revolucionario (EPR),</div>
<div></div>
<div>&#8211;Te toca la transición del PROCUP al EPR…</div>
<div></div>
<div>&#8211;Es correcto. Eso fue en 1996, cuando hizo su aparición el 28 de agosto. Participamos, pero en 1998, cuando se da la división, me retiro y prefiero no seguir con ninguna de las partes, porque me generó decepción.</div>
<div></div>
<div>“En la juventud somos más aventureros y el máximo sueño de un revolucionario es luchar por la transformación del país. Entonces me integré con mucho entusiasmo y cuando se da la división, me genera decepción, frustración y se siente la derrota.</div>
<div></div>
<div>“Uno ve cercano el triunfo de la revolución socialista y cuando se dan las divisiones, impacta mucho en nuestras vidas, Por eso decidí retirarme y después de descansar un año opté por construir un movimiento que aspiraba a tener un partido, un frente de masas y un ejército, pero ya no me fue posible y me quedé en un frente de masas desde el año 2001”.</div>
<div></div>
<div>La lucha en el Frente Democrático Revolucionario de Obreros y Campesinos (FDROC, de corte ambientalista) llevó a Juan Díaz Montejo a la cárcel en dos ocasiones. La primera por no permitir el acceso de camiones a un basurero municipal, que contaminaba a las comunidades cercanas, y la segunda por supuestamente participar en un bloqueo armado en la carretera Comitán-San Cristóbal de Las Casas.</div>
<div></div>
<div>&#8211;Quiero creer que cuando abandonas la lucha armada revolucionaria, no conoces las causas de las rupturas internas, Tuve la oportunidad de acerté llegar el libro La revolución imposible y ahí se va aclarando las motivaciones…</div>
<div></div>
<div>&#8211;Es correcto: uno tiene la idea. pero no la confirmación. Ya leí el libro de su autoría y cuando vi el título no me simpatizó. Pensaba que negaba la posibilidad de una revolución, pero ahora que lo leí entendí porqué usted le puso ese nombre. Efectivamente hubo divisiones, desviaciones, corrupción en el manejo de los recursos económicos y falta de comprensión de la teoría del marximo-leninismo.</div>
<div></div>
<div>“Usted habla de la no comprensión del Centralismo Democrático y eso se dejaba ver. Por eso, cuando me entero de la división, decido no participar con ninguna de las partes, en virtud de que se hacen ver las deficiencias del movimiento”.</div>
<div></div>
<div>&#8211;¿Dónde te encontrabas cuando decides salir?</div>
<div></div>
<div>&#8211;Me encontraba en Guerrero. Decido regresar a Chiapas; al momento sin ningún rumbo, pero nos encontramos con compañeros e intentamos construir un nuevo movimiento, pero no fue posible.</div>
<div></div>
<div>&#8211;Sin embargo, construyeron un movimiento de masas, que te ha llevado dos veces a la cárcel…</div>
<div></div>
<div>&#8211;Sí; en el 2001 me incorporé a un movimiento en defensa de la ecología, en Comitán. Aquí hay un relleno sanitario entre comillas, en el ejido Pashtón Acapulco, y el basurero no funcionaba bien. Había enfermedades muy graves, producto de la contaminación e iniciamos a exigir la corrección del relleno sanitario.</div>
<div></div>
<div>“Los campesinos decidieron bloquear la entrada de camiones a ese basurero y se giró una orden de aprehensión en mi contra, acusándome de ser un agitador profesional, y me acusaron de robo con violencia de los camiones.  Afortunadamente se lograron mejoras en drenajes y agua potable en las comunidades.</div>
<div></div>
<div>“Pasados los años, en 2014, me inventan el delito de atentado contra la paz del estado y la colectividad, de un bloqueo que no participé. Y finalmente en 2017, en el gobierno de Manuel Velasco, me detuvieron y pasé un año y medio en El Amate, y luego prisión domiciliaria; en total fueron 6 años y 9 meses”.</div>
<div></div>
<div>Juan Díaz Montejo salió absuelto por falta de pruebas, pero después, al poco tiempo, en diciembre del 2024 “me detienen nuevamente, acusado de atentado contra la paz, por un bloqueo armado en la entrada de Comitán, y me relacionan con la delincuencia organizada.</div>
<div></div>
<div>“Dicen que yo estaba con las personas armadas, lo cual es completamente falso: no tengo ninguna relación con la delincuencia organizada, con grupos fácticos del Estado. Con mis principios ideológicos es imposible que pueda estar relacionado con ese tipo de movimiento, porque mi ideología me indica que la delincuencia y la violencia en Chiapas es obra del mismo Estado”.</div>
<div></div>
<div>Actualmente, Juan Díaz Montejo está en libertad condicionada; tiene que firmar cada 8 días, por un delito que no cometió.</div>
<div></div>
<div>Su militancia revolucionaria en Chiapas, se dio en tiempos en que el responsable del PROCUP-EPR era “Alex”, el mismo que encabezó la toma de la Finca Liquidámbar y presenció el alzamiento zapatista en una casa de seguridad en San Cristóbal de Las Casas; y el ingeniero Javier Ortega fue enviado como responsable político militar al estado de Tabasco.</div>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/de-revolucionario-ezln-epr-a-preso-politico/">De revolucionario (EZLN-EPR) a preso político.</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Marcos, sin capucha.</title>
		<link>https://lachispa.mx/marcos-sin-capucha/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Cesar López]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Jan 2026 05:46:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lachispa.mx/?p=261134</guid>

					<description><![CDATA[<p>La única vez que supe el subcomandante Marcos se quitó la capucha, ante un público distinto al del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), se suscitó en la comunidad El Charco; municipio de Ayutla de Los Libres, en el estado de Guerrero. “Estamos entre compañeros”; habría dicho el jefe político-militar del EZLN, para alzarse totalmente&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/marcos-sin-capucha/">Marcos, sin capucha.</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><b>La única vez que supe el subcomandante Marcos se quitó la capucha, ante un público distinto al del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), se suscitó en la comunidad El Charco; municipio de Ayutla de Los Libres, en el estado de Guerrero.</b></p>
<p>“Estamos entre compañeros”; habría dicho el jefe político-militar del EZLN, para alzarse totalmente el pasamontañas y dejar ver el rostro de Rafael Sebastián Guillén Vicente, aquél 17 de abril de 2006; en una choza en la que le sirvieron los alimentos; en medio de La otra campaña, que buscaba derrocar al Gobierno Federal por la vía de una insurrección civil.</p>
<p>En realidad, muchos de los presentes en el evento eran militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI); entre ellos un clandestino jefe militar que le propuso realizar “acciones coordinadas”, que el subcomandante dijo pensaría.</p>
<p>“En El Charco platicamos (con Marcos) la necesidad de articularnos, pero no quiso, dijo si menos nunca cuando”; recuerda el mando erpista.</p>
<p>Lo que sí se concretó, como parte de un intercambio de experiencias acordado, fue una visita del comandante Tacho a las zonas de guerra del estado de Guerrero.</p>
<p>Ahí, los guerrilleros armaron al comandante zapatista y se percataron que éste no sabía portar un fusil ametralladora (tal vez porque Tachó era mando civil y no militar, como quería aparentar el subcomandante Marcos).</p>
<p>Igual lo llevaron a una práctica de lucha con tanques enemigos, con explosivos reales y lo menos que advirtieron fue la sorpresa (y susto) del comandante Tacho.</p>
<p>La pretensión del ERPI era realizar acciones conjuntas en Chiapas y Guerrero; pero lo que no advirtieron que, para esas fechas, el EZLN no quería saber nada de la guerra revolucionaria iniciada el 1 de enero de 1994.</p>
<p>El EZLN optó por “la resistencia” y así sobrevive desde hace 32 años; peleado con la organización madre, las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN).</p>
<p>El ERPI, guerrilla de corte cabañista, realizó varios intentos de coordinación con el EZLN; al grado que envió cartas a la Comandancia General, pero no tuvo respuesta.</p>
<p>La guerrilla de Guerrero recibió un duro golpe militar ocho años antes; tras una sorpresiva incursión militar en El Charco, en el municipio de Ayutla de los Libres del estado de Guerrero, la madrugada del 7 de junio de 1998.</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/marcos-sin-capucha/">Marcos, sin capucha.</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Del Osito a Ricardo Flores Magón.</title>
		<link>https://lachispa.mx/del-osito-a-ricardo-flores-magon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Cesar López]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Dec 2025 01:51:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lachispa.mx/?p=259630</guid>

					<description><![CDATA[<p>Agonizaba 1985 y, a sus 39 años, el maestro George, un Osito por antonomasia, creía que seguía militando en la ya desaparecida Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23). Seguro, a muchos esto les parecerá un cuento de ficción, pero no lo es. Tarde, muy tarde se enteró de la liquidación de esa organización armada fundada&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/del-osito-a-ricardo-flores-magon/">Del Osito a Ricardo Flores Magón.</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Agonizaba 1985 y, a sus 39 años, el maestro George, un Osito por antonomasia, creía que seguía militando en la ya desaparecida Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23).</p>
<p>Seguro, a muchos esto les parecerá un cuento de ficción, pero no lo es. Tarde, muy tarde se enteró de la liquidación de esa organización armada fundada en 1973 por Ignacio Salas Obregón, conocido en la clandestinidad con el pseudónimo de Oseas.</p>
<p>Nada raro, si tomamos en cuenta que las noticias, como todo, llegan tarde a Chiapas; pues así pasó desde la Revolución Mexicana hasta el famoso reparto agrario, que no alcanzó a llegar; y se realizó a las malas cuando los campesinos e indígenas hicieron justicia por su propia mano, en la década de los 80 del siglo pasado.</p>
<p>Cuatro años antes del inicio de esta historia, en 1981, el Gobierno Federal había eliminado a quien fue al último dirigente nacional de la LC23, Miguel Ángel Barraza García, el famoso Piojo Negro; en las inmediaciones de Copilco y con ello vino la dispersión, primero, y la desaparición del grupo revolucionario después, en 1983.</p>
<p>En ese entonces, el maestro George estaba inmerso en la lucha magisterial en el estado sureño de Chiapas y junto a otros compañeros había fundado una corriente política en torno a la Organización Magisterial 27 de Abril (OM27); de corte Marxista Leninista.</p>
<p>Desde ahí, éste reducido grupo de profesores daba la lucha para combatir al charrismo sindical, enquistado en la Sección 7 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE); aunque esta Sección estaba liderada ya por Línea Proletaria, organización que pregonaba la “política de dos caras”; con un discurso de izquierda ante las masas y de aliado del gobierno, de derecha.</p>
<p>“Si queremos ganar la lucha, debemos infiltrar al gobierno. Y desde dentro, hacer la revolución”; decían Los Léperos. Algunos les creían; la mayoría, no.</p>
<p>Por lo contrario, el maestro George impulsaba la revolución que buscaba “derrocar al Gobierno Federal, por la vía de las armas; para instalar el socialismo en México”; pero en realidad no participaba en ninguna actividad para lograr su cometido; de no ser por los círculos de lectura y las encerronas para la discusión del momento político.</p>
<p>—“A ti te estábamos esperando, desde hace varios años. Qué bueno que viniste”; escuchó con toda nitidez que le dijo El Tiznado, a nombre de los indígenas rebeldes del municipio de Valles; en la meseta central del estado de Chiapas; aquel día en que los buscó “para reintegrarlos a la LC23”.</p>
<p>Años antes, él había arribado a Chiapas, procedente de la Ciudad de México, con El Gordito de Espejuelos y otro hermano menor, “en un vochito con doble fondo, repleto de metralletas”; versión que es desestimada por quienes conocen de estos menesteres y sostienen que en un carro de ese tamaño apenas cabrían dos artefactos de esa naturaleza.</p>
<p>Pero bueno, El Osito afirma que la recepción de los indígenas se realizó en la montaña agreste que para la ocasión eligió el máximo dirigente indígena de la región, a quien en el presente relato identificaremos como El Viejo Antonio, o simplemente El Viejo.</p>
<p>Esa vez, el acompañante del maestro George era un sudoroso ingeniero agrónomo que, siendo profesor de bachillerato, en Mapastepec, había “ingresado” a la LC23 junto con El Osito, y al paso de los años se convirtió al Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP). A él lo llamaremos con el nombre ficticio de Roberto Hernández y es originario del mismo municipio de Valles.</p>
<p>Quién mandó al Osito a contactar con los Vallenses fue nada menos que su hermano menor, El Gordito de Espejuelos: el mismo que contó que dos años antes pudo hacerse de la dirección de lo que quedaba de la LC23, pero prefirió su desintegración antes que eliminar a dos de sus más cercanos camaradas, en la última reunión clandestina de alto nivel, en el estado de Puebla.</p>
<p>Una vez establecido el contacto, quien llegó a dar el entrenamiento militar a los indígenas tsotsiles fue nada menos que Ricardo Flores Magón; uno de los dirigentes más importantes del PROCUP, y de quien ya conté en un capítulo anterior. Ello, porque El Gordito de Espejuelos había abandonado a la LC23 y regresada a su vieja militancia.</p>
<p>&#8211;¿Ricardo Flores Magón? No manches: él fue un anarquista mexicano, oaxaqueño, que es considerado precursor de la Revolución Mexicana y murió el 21 de noviembre de 1922, en una cárcel de Kansas, Estados Unidos.</p>
<p>&#8211;Te voy a contar lo que me contaron y tú verás si lo crees o no. Como has de saber, en todos los pueblos existen historias fantásticas, ligadas casi siempre a la brujería o al imaginario popular, que se transmite de vía oral de generación en generación. Pues bien; éste es un caso de esos.</p>
<p>Un día, una bella mujer decidió suicidarse, porque se enamoró de un joven que, por pobre, no era bien visto por la familia de la doncella indígena.</p>
<p>Abrumada por la incomprensión de sus padres, decidió tomar un litro de mata zacate, conocido como Faena; y sobre el lomo de un caballo debilucho que sirvió como ambulancia fue a parar de emergencia al hospital del lugar.</p>
<p>“Llévela a bien morir a su casa; don Juan; ya nada podemos hacer. Su hija viene totalmente envenenada, cocida por dentro”; le dijo al padre el médico que la atendió.</p>
<p>Eso hicieron los apesumbrados padres: la regresaron a su casa y la recostaron en un lienzo blanco; sobre la mesa de madera que servía de comedor. La madre lloraba desconsoladamente, ante el final inminente, pero escuchó que una vecina le sugirió llevarla con un poderoso brujo al que llamaremos Manuel.</p>
<p>“Sólo él la puede salvar; nada pierdes con intentar”; le dijeron a los padres.</p>
<p>Ciertamente, nada había que perder y allá llevaron a Violeta, moribunda. Bastó que el brujo le echara un ojo, para contestar que sí la podía salvar, pero explicó que para eso tenían que hacer “un cambio de espíritu”.</p>
<p>Los familiares aceptaron el trato y, atónitos, vieron que, tras colocar unas yerbas maceradas en alcohol sobre el vientre de Violeta; soplarla con aguardiente de caña y realizar unos “pases mágicos”, un humo negro salió del abdomen de su hija.</p>
<p>En el mismo instante, tras otros “pases mágicos”, que incluyeron la intromisión de las manos en su vientre, al estilo de Pachita y sus operaciones psíquicas; se consumieron las yerbas, y una pequeña nubecita blanca entró al cuerpo como remolino, de arriba abajo, sanando la herida, para no dejar ni la mínima huella del vientre quemado.</p>
<p>Así fue que Violeta se puso de pie y caminando llegó a su casa; acompañada de sus incrédulos padres. Ya no tenía nada y “podía hacer su vida normal”; que al parecer incluía el permiso de las visitas del enamorado pretendiente.</p>
<p>Todo parecía ir bien; pero a los pocos días, alrededor de Violeta, muchas mujeres comenzaron a sufrir “una rara enfermedad” que las postraba; hacía que se tiraran al suelo, retorciéndose; sintiendo que la muerte les llegaba en ese mismo instante.</p>
<p>“Eran como 40 las mujeres enfermas”; me cuenta El Viejo Antonio, el líder campesino que protagoniza esta historia.</p>
<p>Un día, “me mandaron a llamar y me dijeron que la señorita Violeta quería platicar conmigo. Yo no sabía de qué se trataba, pero me asustaron e hicieron ir porque me contaron que, si no iba, las 40 mujeres enfermas iniciarían a morir, una por una”.</p>
<p>Allá fue el dirigente indígena y al llegar a la casa de Violeta se sorprendió más porque, al saludarlo, la mujer se dirigió a él como su compadre, “hablando con voz de hombre”.</p>
<p>Le dijo: “Qué bueno que viniste, compadre. Contigo quiero hablar” y lo invitó a sentarse en una de las dos sillas de una pequeña mesa de madera que sostenía una botella de aguardiente y dos vasos, en el centro.</p>
<p>&#8211;No seas cabrón, compadre. Vine porque me dijeron que era la única forma de que se salven las mujeres enfermas; alcanzó a contestar El Viejo Antonio; siguiendo la corriente en el trato como hombre.</p>
<p>&#8211;Ahorita mismo se van a empezar a levantar. A esas viejas (mujeres) las enfermé solo para que vinieras. Ya no tienen nada; ya lo verás: todas están sanas. Vamos a tomarnos unos tragos y a platicar.</p>
<p>La voz del compadre sonaba rara, en cuerpo de mujer. Más raro aún se veía al tocar su bigote inexistente o colocar por encima de su nariz unos supuestos lentes redondos, que tampoco tenía.</p>
<p>Entre trago y trago, el “compadre” le habló de la necesidad de luchar por la recuperación de las tierras comunales, en poder de los caciques locales, que en ese tiempo eran los temidos Augusto Castellanos y Carmen Orantes.</p>
<p>Le dijo que, aparte de la Resolución Presidencial que amparaban a los comuneros, existían Títulos Virreinales, de la época de La Colonia, que delimitaban miles de tierras que le pertenecían a la comunidad, y que debían regresar a su control.</p>
<p>“A cada copa que esa mujer tomaba, yo bebía la mitad, para no emborracharme. Se acabó la botella y ella pidió otra. Ahí fue que me indicó que él era Ricardo Flores Magón y que pronto llegaría a enseñarnos a luchar por la recuperación de las tierras y en pro de la revolución.</p>
<p>“Por esa mujer –Violeta&#8211; supe que don Ricardo había resucitado y estaría con nosotros en la recuperación de las tierras que nos pertenecían”; me contó El Viejo Antonio y así lo tengo registrado en la grabadora del celular.</p>
<p>Cuando la plática terminó, El Viejo Antonio creyó que Violeta necesitaría el apoyo de dos hombres para poder caminar, pero no hubo necesidad de nada. Ella se levantó sola y caminó segura por el corredor de su casa y, ya transmutada en mujer nuevamente, dijo que ella no había bebido nada, porque no le gustaba el alcohol, y que no conocía a El Viejo. Es más, agregó, ella no sabía de qué le estaban hablando.</p>
<p>Yo no le creí ni madres. Pero mi amigo fotógrafo que documentó la charla, terció con una historia parecida. Narró que, en un pueblo de la Sierra Norte de Puebla, falleció un señor, alcanzado por un rayo. Su esposa, “doña Fide”, no tuvo más alternativa que “aceptar el destino y velarlo”.</p>
<p>El hecho mágico sucedió en la noche, justo cuando los deudos y los amigos de don Rafita acompañaban el humilde féretro, en la sala de la sencilla choza. Todos los presentes vieron cuando, del cajón abierto, salió volando un caballito de color azul, alado.</p>
<p>Presurosos se acercaron y lo único que quedó en el féretro, según vieron, eran las ropas del difunto. “Después, cada que doña Fide sale al campo y ve un caballito en los potreros, le pregunta; ¿eres tú, Rafita?, y el caballito baja la cabeza y se echa a llorar. Cualquiera puede ver sus lágrimas”.</p>
<p>Vaya usted a saber si lo que escuché es cierto, pero así fue como, días después, llegó Ricardo Flores Magón a las montañas de la meseta chiapaneca; aquél lluvioso día en que se alimentaron con el cuerpo de una culebra que cazaron en la montaña.</p>
<p>“Firmes; presenten armas. Pecho a tierra. Cincuenta lagartijas. Marchen: uno, dos, uno, dos. Salto del tigre. Preparen, apunten, disparen contra el enemigo, ¡Fuego¡”.</p>
<p>Antes que él, ciertamente la LC 23 había tenido un comando en el mismo lugar del adiestramiento. Se trataba del Comando Lacandones, integrado por los hermanos Ismael y Reynold Díaz Coutiño; hijos del maestro Gaspar Díaz Reyes, también militante y Comisariado de los Bienes Comunales de Valles, asesinado en funciones por los caciques.</p>
<p>En ese mismo grupo militaban Francisco Javier Coutiño Gordillo, Sebastián Vázquez Mendoza y Bartolomé Pérez Hernández; pero a ninguno de ellos trató Ricardo Flores Magón porque éste “resucitó” después de la desaparición de los mismos.</p>
<p>El Osito no conoció a ninguno de ellos, porque en esos años estudiaba en la UNAM, en el Distrito Federal, a donde se graduó como economista.</p>
<p>Según su versión, él participó “en muchos operativos de la Liga”, junto a nuestro amigo Roberto; pero este último niega siquiera haber realizado algún operativo militar con esa organización. Lo hizo, sí, pero como militante del PROCUP, en varios estados de la República, pero principalmente en Tabasco, junto a su dirigente, Alex, uno de los que abandonaron al Ejército Popular Revolucionario (EPR) cuando se dieron las rupturas internas.</p>
<p>Lo último que contó El Osito, fue que su última estancia guerrillera la tuvo en una Casa de Seguridad del PROCUP, en la Ciudad de México, junto con Roberto y El Gordito de Espejuelos, pero dice que no le gustó “el discurso anticuado de esos cabrones”.</p>
<p>Decidió entonces retirarse de la militancia, porque como también argumentó con la LC23, “no estaban dadas las condiciones para la revolución en México”; según dijo y entregó su arma, una bonita Pietro Beretta, 9 milímetros, nuevecita, a su hermano, mi hermano, El Gordito de Espejuelos.</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/del-osito-a-ricardo-flores-magon/">Del Osito a Ricardo Flores Magón.</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Ricardo Flores Magón, el inmortal</title>
		<link>https://lachispa.mx/ricardo-flores-magon-el-inmortal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Cesar López]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Dec 2025 15:11:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lachispa.mx/?p=259262</guid>

					<description><![CDATA[<p>Ese Ricardo Flores Magón era “muy estricto”. Desde el primer día del adiestramiento militar, acostumbraba a los futuros guerrilleros a dormir “en los matorrales”; aún si por la intensa lluvia se caía el cielo y los reclutas no llevaban plásticos para cubrirse. &#160; &#160; &#160; “¿Era medio menso ese Flores Magón?”; pregunta él mismo y&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/ricardo-flores-magon-el-inmortal/">Ricardo Flores Magón, el inmortal</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ese Ricardo Flores Magón era “muy estricto”. Desde el primer día del adiestramiento militar, acostumbraba a los futuros guerrilleros a dormir “en los matorrales”; aún si por la intensa lluvia se caía el cielo y los reclutas no llevaban plásticos para cubrirse.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“¿Era medio menso ese Flores Magón?”; pregunta él mismo y un viejo militante del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP) y del Ejército Popular Revolucionario (EPR), diezmado en su salud, pero no en sus facultades mentales, responde:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;Si. Era muy estricto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estamos en la casa de Roberto Hernández, en el nororiente de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y aunque los dos no se han visto en más de 30 años, platican como lo que realmente son: un par de camaradas, amigos y compañeros de toda la vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Recuerdas a dónde nos conocimos? &#8212; pregunta Ricardo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Aquí; responde monosilábico Roberto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Aquí; dónde?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Aquí, en Chiapas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ricardo parece darse cuenta de que el camarada Roberto lo está confundiendo y por eso lanza la siguiente pregunta; más precisa aún:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Recuerdas a dónde fuimos la primera vez que vine?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De pie aún; sosteniéndose en el respaldo de un sillón de madera, Roberto lo ve de reojo; lo examina de pies a cabeza y responde con seguridad: “A la montaña; allá en Valles”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hasta ese momento no acierto a saber si Roberto ya identificó a Ricardo, pero después me doy cuenta que no; que lo sigue confundiendo con otra persona, con otro camarada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Roberto le dice que él, el Ricardo que no es Ricardo, llegaba como médico a Chiapas. Le llama por un nombre distinto —Justino, creo—y le cuenta que el primer instructor militar del PROCUP que llegó a Chiapas se llama Ricardo Flores Magón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Ese Ricardo Flores era muy estricto. Fue el primer compañero que llegó a Chiapas y nos hizo dormir entre matorrales, sin importar que llovía fuerte. Ahí nos quedamos, en la montaña y al otro día no podíamos entrar al pueblo porque estábamos todo enlodados y nos iban a descubrir; cuenta Roberto; ingeniero agrónomo él, hijo de un próspero comerciante de aquel lugar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ese Ricardo es un cabrón: se da cuenta que Roberto sigue sin identificarlo y que lo está confundiendo con otro compañero del PROCUP y decide no sacarlo del error.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hablan de diferentes personajes, en diferentes momentos y Roberto insiste en decir al visitante que Ricardo “era chingón”, y cuenta que en ese tiempo “ese Ricardo Flores Magón era el segundo responsable nacional del Partido”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Roberto tiene secuelas de una embolia sufrida hace años y aún sufre daños visibles en el brazo y pierna derechos. Su cerebro y su memoria, en cambio, parecen y están intactos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Recuerda de su ingreso al Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo, en sus años de juventud, en la preparatoria, en Cintalapa –en un inicio, dice, militó en la Liga Comunista 23 de Septiembre&#8211;, e hila su discurso hasta su renuncia al Ejército Popular Revolucionario (EPR).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aunque no da las fechas, por lo que platica su salida del grupo armado se ubica después de las rupturas internas del EPR, a finales de los años 90 y principios del 2000; cuando ya habían abandonado a la organización los comandantes Antonio, Francisco, José Arturo, Tío Moy y Victoria; entre otros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En la plática, salieron algunos nombres conocidos, como el de Manuel, El Narizón (+), todo un personaje que era el responsable del EPR en la Sierra Madre de Chiapas y encabezó la toma armada de la Finca Liquidámbar; en la época del alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Intervengo en la plática: Pregunto a Roberto sobre la veracidad de la muerte de El Narizón, al ser “mordido por una víbora”, y la respuesta es afirmativa. “Sí; eso dicen los compas”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La historia que se cuenta del compañero Manuel es que también había renunciado a la guerrilla eperrista y se había ido de migrante, a Estados Unidos, y con los ahorros que logró, regresó y compró un ranchito, en los límites de Chiapas y Veracruz. Ahí vivía feliz, pero muy pronto le sorprendió la muerte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Otra versión, sostiene que Manuel está vivo y que “sólo cambió de organización”. Vaya usted a saber cuál es la verdad; pero Roberto sostiene que lo mordió la víbora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después, Roberto preguntó por otro jefe rebelde que estuvo en la formación de los combatientes chiapanecos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No recordaba su nombre, pero lo describió “güerito, de ojos claros” y con la mano que está sana mostró su posible estatura: entre 1.70 y 1.75 metros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ricardo pretendió confundir a Roberto diciéndole “es él”, al tiempo que me señalaba con el dedo índice; riéndose entre dientes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—No, no. Uno que a veces venía contigo; replicó Roberto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi sorpresa fue mayúscula porque yo no sabía que el comandante José Arturo &#8211;el actual jefe de la Tendencia Democrática Revolucionaria (TDR)&#8211;, había estado en Chiapas, y sólo alcanzo a preguntar:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿No era uno que se llamaba Hugo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Si, sí; Hugo. Ese mero; responde Roberto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al escuchar el nombre de Hugo, Ricardo trató en vano de volver a cambiar la plática.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Ibas tú cuando comimos una víbora?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Si, yo estaba ahí; responde sereno Roberto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ese episodio yo lo había escuchado antes, de labios de Ricardo Flores Magón. En una ocasión, en Oaxaca, llamamos por teléfono a otro camarada y en ese momento, para que lo identificara, le contó el episodio en las montañas de Chiapas, aquél día en que un fino tirador mató una culebra de un disparo, a la distancia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Fue la primera vez que comí una víbora”; me confió en esa ocasión Ricardo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después, volviendo a la charla, Roberto habló de las divisiones internas del EPR, a finales de los años 90; de su inevitable salida, y de la ruptura que encabezó “Hugo”, al formar la Tendencia Democrática Revolucionaria (TDR).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ese Hugo de entonces no es otro que el “güerito de ojos claros” que hoy conocemos como el comandante José Arturo; a quien el Gobierno Federal responsabiliza del secuestro del Archiduque de Escobedo, el panista Diego Fernández de Cevallos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando vislumbro el final de la plática –para ese momento, Ricardo instruyó ejercicios de rehabilitación a Roberto&#8211;, pido a Flores Magón que saque del error a Roberto. Que no sea cabrón y que le diga que él es Ricardo Flores Magón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando lo hace, le dice: “yo fui el que durmió entre los matorrales con ustedes. Yo soy Ricardo Flores Magón; sólo que ahora estoy gordo”. Y suelta la carcajada franca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Roberto no lo cree. Lo observa y lo vuelve a recorrer de pies a cabeza; parece medirlo con la mirada y dice: “Aquél que vino la primera vez era un poco más chaparro que tú”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con humor negro o blanco, que se yo, Ricardo Flores Magón responde: “sí, pero con tanta tortura, me estiraron en la cárcel”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(En otra ocasión les contaré de cómo resucitó Flores Magón, después de morir en la cárcel de Leavenworth, en Kansas, Estados Unidos, el 21 de noviembre de 1922. Tal vez en este ejercicio me ayude mi amigo Juan García, quien jura es la viva reencarnación del comandante Genaro Vázquez Rojas</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/ricardo-flores-magon-el-inmortal/">Ricardo Flores Magón, el inmortal</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Andrés García, tan prosaico como real</title>
		<link>https://lachispa.mx/andres-garcia-tan-prosaico-como-real/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Cesar López]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Dec 2025 20:51:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lachispa.mx/?p=259154</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Importa mucho si la camioneta celeste en que aprendió a manejar Rodolfito era Ford, Dodge o Chevrolet? Yo creo que no. Igual mientras recuerdo el incidente estoy viendo la troca chocada contra un poste, por la parte trasera; el día en que su padre, Rodolfo como él, le enseñó a manejar de reversa. Era la&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/andres-garcia-tan-prosaico-como-real/">Andrés García, tan prosaico como real</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>¿Importa mucho si la camioneta celeste en que aprendió a manejar Rodolfito era Ford, Dodge o Chevrolet?</div>
<div></div>
<div>Yo creo que no. Igual mientras recuerdo el incidente estoy viendo la troca chocada contra un poste, por la parte trasera; el día en que su padre, Rodolfo como él, le enseñó a manejar de reversa.</div>
<div></div>
<div>Era la última clase para el primogénito —la reversa era lo último que enseñaban los papás, antes de soltarte el carro— y no hubo tiempo para reclamos. Si acaso, se escuchó quedamente el comentario de su padre, varios segundos después del impacto y fue un “ya…….     le……   diste…..   Rodolfito”.</div>
<div></div>
<div>Si, así o más pausado aún: “ya……      le……       diste….     Rodolfito” (yo era niño aún y Rodolfito un espigado adolescente).</div>
<div></div>
<div>Queda claro que Rodolfito no tuvo tiempo de reaccionar y pisar el freno, porque al momento del impacto apenas acaba de escuchar el “viene…….        viene” en la voz pausada de su padre y maestro de manejo y el golpe resultó inevitable.</div>
<div></div>
<div>(Los espejos laterales y el retrovisor ya existían, las cámaras de reversa ni en los sueños de sus futuros inventores).)</div>
<div></div>
<div>El “ya……     le…..     diste…..     Rodolfito”; debió oírlo siglos después, cuando don Rodolfo se acercó a la puerta de la camioneta para pedir la llave y hacer a un lado del volante a su vástago.</div>
<div></div>
<div>Nadie vaya a creer que Rodolfito era tonto para el arte de conducir un carro; pues él aprendió pronto y bien; pero la verdad a cualquiera se le hubiera complicado recibir instrucciones como en cámara lenta; alejado, muy alejado de la velocidad del sonido, el pensamiento o la luz.</div>
<div></div>
<div>El caso es que don Rodolfo no solo era lento para dar indicaciones; sino que igual manejaba a vuelta de rueda; exageradamente despacio; de tal suerte que el día que le ofreció un “aventón” a don Beto Guineo éste le respondió: “gracias compadrito; llevo prisa” y el peatón lo rebasó por la derecha, caminando sobre la banqueta y llegó antes que la camioneta al Parque Central.</div>
<div></div>
<div>A donde quiera que iba, don Rodolfo lo hacía en carro; a veces en la camioneta celeste, a veces en un Jeep viejo, y si no generaba embotellamientos en las calles era porque en ese tiempo el número de carros, en Yajalón, no era tan significativo.</div>
<div></div>
<div>Entre sus rutinas, se desplazaba todos los días por la tarde noche a jugar baraja española a tres cuadras de su casa, rumbo a la iglesia de Santiago Apóstol; casi esquina con el Parque Central.</div>
<div></div>
<div>Don Rodolfo salía con anticipación, para llegar puntual, y allí se encontraba con sus compadres y amigos del alma para jugar “Conquián”; un juego de apuestas que se inicia con 9 cartas para terminar con diez (podían ser números corridos de tres en tres cartas o tres o cuatro cartas de la misma denominación).</div>
<div></div>
<div>Aunque los presentes siempre hablaban de millones de pesos, lo cierto es que, entre trago y trago de café. jugaban de a peso la partida y nunca supe cómo pero siempre los jugadores, entre los que se encontraba mi papá, sabían qué cartas tenían sus compañeros (“vas a soltar el 2 de bastos; ya no te sirve”; decían en voz alta).</div>
<div></div>
<div>“Gané 15 millones; los desplumé a todos”; decía a menudo mi padre, venido a más no por lo obtenido en el juego (en realidad había ganado 15 pesos), sino por las 18 monedas de oro que un albañil encontró enterradas mientras construía las gradas de la casa de mi progenitor y que sirvieron para terminar la casa de mi papá y la del albañil en cuestión.</div>
<div></div>
<div>Recuerdo que el reparto del dinero hallado fue una lección de matemáticas para mí, pobre estudiante de preparatoria. “Vamos a partes iguales”; dijo mi padre al suertudo albañil y cuando el oro estuvo convertido a pesos en verdad lo dividió en tres partes: “mil para ti, mil para mí y mil para terminar la casa. Mil para ti, mil para mí y mil para terminar la casa”.</div>
<div></div>
<div>Mi papá creyó que el albañil no aceptaría un reparto tan ventajoso para él, pero para el asombro de mi padre, dijo que era mucho lo que le estaba dando; pues, abundó, “el terreno es de usted; yo sólo fui el trabajador que halló el entierro”.</div>
<div></div>
<div>&#8211;Déjate de pendejadas; ya no vengas a trabajar y ve a construir tu casa; yo buscaré otro albañil&#8211; respondió mi padre… y eso hicieron los dos.</div>
<div></div>
<div>A la entrada de la casa, en el terreno que le regaló mi abuelo, mi papá sembró dos palmeras Arecas; flanqueando la puerta de acceso. Ellas fueron testigo de los innumerables amoríos de mi padre, en tiempo en que andar con menores de edad era visto con cierta normalidad.</div>
<div></div>
<div>“Es carnita de monte”; decían en Yajalón para explicar los romances de ocasión con las lugareñas.</div>
<div></div>
<div>Muchas de sus “fortuitas” novias, escribieron sus nombres en los canutos de las Arecas y lo mismo hicieron, años después, con una planta similar que sembraron junto a su tumba.</div>
<div></div>
<div>Eran sus “Tiris” y es una lástima que de esto ya no quede vestigio; ni en su casa ni en el panteón.</div>
<div></div>
<div>Y de ese tema versa el presente relato, pues una noche, después del consabido juego de barajas, donde alguien perdió o ganó 15 pesos, el dueño de la casa, un señor de rostro adusto, grande y adinerado, preguntó a don Rodolfo:</div>
<div></div>
<div>“Compadrito: ¿cómo le haces para agarrar chamaquitas? De mi compadre Antonio (mi padre) lo entiendo, porque les da su dinerito; ¿pero tú…?</div>
<div></div>
<div>Sonriente siempre, don Rodolfo respondió: “muy fácil compadrito; voy aquí a la vuelta; estaciono mi carro frente a la casa de mi compadre Andrés y a las muchachas que veo salir de ahí la invito a dar una vuelta y casi siempre acceden porque —le dijo al oído, pero yo sí lo escuché— siempre salen calientes”.</div>
<div></div>
<div>Lo que usted lector no sabe aún, es que en la casa que don Rodolfo elegía para estacionarse, vivía un señor adinerado, dueño de ranchos cafetaleros, que casi todos los días vociferaba a los cuatro vientos: “¡¡mientras tenga lengua y dedo, Andrés García seguirá siendo hombre!!”.</div>
<div></div>
<div>Nadie, hasta donde yo sé, puso en duda la hombría de don Andrés.</div>
<div></div>
<div>Desde entonces, cada que un amigo cuenta de sus intimidades; a sabiendas de que por la edad va perdiendo su virilidad; invariablemente le llamamos como a don Andrés, pero en diminutivo. Así, le hacemos para guardar intactas las historias de mi pueblo.</div>
<div></div>
<div></div>
<div>—¿Ya entendiste, Andresito?</div>
<div id="m_-2098752039231474009x_ms-outlook-mobile-body-separator-line">
<div></div>
</div>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/andres-garcia-tan-prosaico-como-real/">Andrés García, tan prosaico como real</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Muerte anunciada, muerte puta</title>
		<link>https://lachispa.mx/muerte-anunciada-muerte-puta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Cesar López]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 29 Nov 2025 16:38:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lachispa.mx/?p=255362</guid>

					<description><![CDATA[<p>Postrado en un catre de lona con resortes; a punto de desfallecer, vencido por el maldito colesterol que invade mis arterias, vino a mi mente la imagen de Antonio Ortega, mi amigo de la Universidad de Chapingo que perdió la batalla muy joven, y sucumbió víctima de una insuficiencia renal crónica a los 18 años;&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/muerte-anunciada-muerte-puta/">Muerte anunciada, muerte puta</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div dir="auto">Postrado en un catre de lona con resortes; a punto de desfallecer, vencido por el maldito colesterol que invade mis arterias, vino a mi mente la imagen de Antonio Ortega, mi amigo de la Universidad de Chapingo que perdió la batalla muy joven, y sucumbió víctima de una insuficiencia renal crónica a los 18 años; tal y como lo había pronosticado el adivino o brujo de La Trinitaria.</div>
<div dir="auto">“El niño tiene poderes, y si no los usa; si no se dedica a curar cuando crezca, morirá a los 18 años”; dijo “el brujo del pueblo” a la familia de mi amigo, cuando Antonio apenas tenía un año de edad.</div>
<div dir="auto">Los familiares no creían en brujos o adivinos, pero lo llevaron a “consulta” porque notaban “cosas raras” en mi amigo. Por ejemplo, me contó su hermano Josué, que en una ocasión se espantaron porque Toñito desapareció de su cuna, y sin saber gatear aún, lo hallaron en un cafetal, intacto, sin ningún rasguño, a 200 metros de su casa.</div>
<div dir="auto">&#8211;Nunca supimos qué pasó. No había manera de que él se bajara de la cuna, y menos aún que avanzara hasta el sitio en que lo hayamos&#8211;; me confió Josué, el hermano agrónomo, marxista él, el día del sepelio de Toñito, en Comitán.</div>
<div dir="auto">La cosa es que, por la insistencia de unos parientes, decidieron ir con el curandero, y éste los asustó, después de revisar meticulosamente al niño: le rezó, lo puso de cabeza; le esparció buches de aguardiente en todo el cuerpo y le dio una limpia con albahaca y huevo, para luego darles el inesperado pronóstico que, 17 años después, se cumpliría a cabalidad.</div>
<div dir="auto">&#8211;El niño tiene poderes. Y si cuando crezca no se dedica a curar, morirá a los 18 años&#8211;; sentenció el brujo.</div>
<div dir="auto">Por supuesto que mis amigos no creyeron en ese momento lo que el curandero dijo, pero siguieron notando que la mente de Toñito iba delante de los niños de su edad. Muchas veces, Toñito decía que iba a pasar algo, como cuando uno va al cine a ver una película por segunda vez, y pasaba.</div>
<div dir="auto">La verdad yo nunca noté nada extraño ni extraordinario en mi amigo Antonio, hasta el día de su muerte. Pero de eso les contaré más adelante.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Mientras, déjenme platicar de su vida, en el poco tiempo que lo traté: Toñito era un muchacho muy jovial y muy solidario. Venía de una familia humilde, de cinco hermanos, de La Trinitaria, Chiapas, y sus mayores se esforzaron para lograr una carrera universitaria.</div>
<div dir="auto">Dos de ellos ejercían como maestros de preparatoria y se identificaban con el movimiento democrático popular. Uno de ellos, Josué, se convertiría más tarde en nuestro instructor, cuando un amigo y yo hacíamos lo imposible por entrar a la guerrilla, a la que después conoceríamos como Ejército Popular Revolucionario (EPR).</div>
<div dir="auto">Él nos instruyó en defensa personal, y con él organizábamos talleres de lectura de marxismo-leninismo, justo después de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) irrumpió en Chiapas y declaró la guerra al Gobierno Federal y parecía inminente el inicio de la nueva revolución en México. Pero, bueno, no es de él de quien me toca contar hoy, sino de mi amigo Toñito.</div>
<div dir="auto">Antonio no podía ser diferente a sus hermanos. Él quería ser ingeniero agrónomo, como Josué, y para emularlo ingresó a Chapingo desde la preparatoria. Garantizaba así ocho años de escuela, con manutención incluida, pues la Universidad otorgaba becas a los estudiantes de escasos recursos.</div>
<div dir="auto">En Antonio se advertían dos virtudes muy notables; era aplicado y muy solidario, y por ello, el día que se lo propusimos, sin dudarlo se unió al Comité de Apoyo a las Luchas de los Campesinos de Chiapas, que formamos con otros compañeros de la UACh.</div>
<div dir="auto">La verdad es que sólo apoyábamos a la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), de Chiapas, pero por estrategia no lo podíamos decir, y juntos nos vimos saloneando, boteando y recolectando víveres para apoyar a los “Totiques” de Venustiano Carranza, que en 1985 luchaban por la recuperación de sus tierras comunales, en manos de los caciques.</div>
<div dir="auto">Un día, recuerdo, nos paramos a la salida del comedor de Chapingo a esperar que los compañeros estudiantes terminaran de comer, para pedir que donaran la fruta que daban de postre, y logramos recolectar ocho costales de naranjas que, después, nos significaron un reto trasladar al plantón del Zócalo de la Ciudad de México.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Fuimos con el director de Sociología Rural, Jorge Moret, y él nos dijo que saldría más barato comprar la fruta en La Merced, que trasladarla desde Chapingo. Le respondimos que tenía toda la razón del mundo, pero que era importante que se notara la solidaridad de los chapingueros con los campesinos indígenas de Chiapas.</div>
<div dir="auto">Lo convencimos y nos prestó una Jeep Wagoneer de color rojo para trasladar la fruta al mismísimo corazón del país. En esa camioneta llevamos la solidaridad a los indígenas de la OCEZ, sin saber que días después, los campesinos serían desalojados por la fuerza por el Grupo Zorros, brazo policiaco represor del presidente Miguel de la Madrid Hurtado.</div>
<div dir="auto">Los campesinos fueron gaseados, toleteados y subidos a diferentes autobuses, y sin destino cierto los dejaron abandonados en lugares para ellos desconocidos, a orilla de la carretera. Algunos se regresaron de aventón a Chiapas, pero otros se reorganizaron como pudieron y, necios, volvieron en busca de solidaridad.</div>
<div dir="auto">Y ahí estábamos Toñito, yo y muchos más, participando en las marchas de apoyo a los indígenas tsotsiles. De ese momento, recuerdo una consigna que molestaba mucho al gobierno, con razón, y que la coreábamos a gritos afuera del Palacio Nacional: “Paloma Cordero, tu marido es un culero. Paloma Cordero, tu marido es un ratero”.</div>
<div dir="auto">Por más que intento, no logro visualizar a Toñito el día del terremoto, aquél fatídico 19 de septiembre de 1985. Lo busco y no lo encuentro entre mis recuerdos. No sé si estuvo o si había enfermado ya, porque lo de su malestar fue repentino, tanto que nos sorprendió que la Universidad propiciara su traslado urgente a un hospital privado.</div>
<div dir="auto">Tampoco recuerdo el nombre del hospital, pero sí veo ahí a toda su familia, y a sus hermanos ofreciendo donar un riñón para tratar de salvar la vida de mi amigo Antonio. Todos mostraron mucha disposición, pero mi amigo rechazó todo gesto de generosidad hacia su persona.</div>
<div dir="auto">&#8211;Es mejor que se muera un hijo y no que se mueran dos&#8211;; dijo con serenidad a su apesumbrada madre el día que fue informado que en Estados Unidos se hacían once pruebas de compatibilidad antes de un trasplante de riñón, y en México ninguna.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Así que Toñito no aceptó el gesto solidario de sus hermanos, y poco a poco su salud fue menguando; hasta que junto a su familia decidió su retorno a Chiapas, a una casa humilde, sencilla, en la colonia Miguel Alemán, en la periferia de Comitán.</div>
<div dir="auto">Del terremoto claro que me acuerdo, pero sin Toñito. La tarde anterior, mi novia y yo decidimos ir al cine, al entonces Distrito Federal. Vimos dos películas de Costa-Gavras: Estado de Sitio, sobre la lucha armada de Los Tupamaros en el Uruguay, y Z (Zeta), ganadora del Óscar a la mejor película extranjera años atrás.</div>
<div dir="auto">Se nos hizo noche, y decidimos quedarnos a dormir en el Hotel Pino Suárez, en el centro de la ciudad capital. Al día siguiente, 19 de septiembre, nos despertamos muy temprano para poder viajar y llegar a clases a la Universidad.</div>
<div dir="auto">Tomamos el Metro hasta Zaragoza y ahí nos subimos a un pesero que nos llevó a Chapingo. La verdad es que no sentimos ningún sismo, ni nos dimos cuenta del enorme daño que causó el terremoto, hasta que llegamos a la escuela y vimos el largo corredor de acceso lleno de monitores de televisión.</div>
<div dir="auto">&#8211;¿Qué pasó?; preguntábamos mientras mirábamos sucumbir la ciudad, anonadados. La parte más afectada, o con daño más aparatoso, era sin duda Tlatelolco, donde colapsó el edificio Nuevo León, que quedó como acostado, como un acordeón, con un saldo indeterminado de muertos y heridos.</div>
<div dir="auto">Muy cerca de ahí, sobre Insurgentes Norte, vivían unos amigos de Yajalón, a los que apodamos Los Patos, y no había manera de saber de ellos sino yéndolos a visitar; cosa que hice al día siguiente, 20 de septiembre.</div>
<div dir="auto">Todos estaban bien, pero muy asustados por las imágenes vistas el día anterior. Hablábamos de eso, cuando de nuevo se volvió a estremecer el suelo, con una réplica un tanto menor, pero no menos riesgosa que la del terremoto original, pues muchos cimientos quedaron dañados.</div>
<div dir="auto">Bajamos corriendo por las escaleras. El departamento estaba en el cuarto piso, y al llegar a la planta baja uno de ellos, Arturo, se dio cuenta de que arriba había quedado su sobrina, una niña de cinco años tal vez.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Como pudo subió por ella, y ya juntos, temblando aún, atravesamos corriendo Insurgentes Norte, con el riesgo de ser atropellados por cientos de vehículos que circulaban en ambos lados del camellón.</div>
<div dir="auto">Sobrevivimos.</div>
<div dir="auto">Pero, bueno, volvamos al tema de Toñito. Como ya les dije, él decidió dejar el hospital de la Ciudad de México y regresar a su casa, a Comitán. Poco volví a saber de él durante un tiempo. En ocasiones hablaba con sus hermanos y ellos me daban el parte médico; nada alentador.</div>
<div dir="auto">Llegaron las vacaciones de fin de año, y viajé a mi pueblo, Yajalón. Al cabo de unos días, de manera casi improvista, decidimos conocer Guatemala, con un amigo, Juan Carlos, y acordamos que de regreso nos quedaríamos en Comitán, para visitar a Antonio.</div>
<div dir="auto">Estudiantes pobres como éramos, viajábamos “con el gordo”, de aventón y el primer día apenas pudimos llegar a Comitán, ya noche. Nos quedamos en un hospedaje económico, y a la mañana siguiente, muy temprano, decidimos continuar el viaje a la tierra del quetzal.</div>
<div dir="auto">Nos dirigimos a la carretera y, que casualidad, pasamos por un lugar donde vendían cajones para muertos. Y mis amigos estaban ahí, comprando uno. Josué me saludó con mucha naturalidad y camaradería –aún no era nuestro instructor&#8211;, y nos dijo que Toñito acababa de fallecer, y que un día antes, muy sereno, le dijo a su hermana Oralia que yo iba a llegar a visitarlo; que me tratara muy bien, porque yo era su amigo más cercano.</div>
<div dir="auto">&#8211;Julio va a venir mañana. Por favor atiéndanlo bien, porque es mi mejor amigo&#8211;; dicen que dijo. “Siempre nos hablaba de ti”.</div>
<div dir="auto">Yo no supe qué decir, porque ni yo sabía que ese día estaría en Comitán, pues mi plan del día anterior era avanzar hasta Quetzaltenango. Por eso he llegado a creer que mi amigo Antonio tenía poderes, tal y como lo anunció el brujo de La Trinitaria 17 años atrás, cuando mi amigo era un niño de cuna.</div>
<div dir="auto">Llegué a Comitán a visitarlo, el día que él anunció. La pena es que ya no lo hallé con vida, y suspendí el viaje para quedarme a su sepelio. Guatemala tuvo que esperar para otra ocasión.</div>
<div dir="auto">Muerte puta: Toñito falleció a los 18 años, como estaba anunciado, pero no escrito hasta el día de hoy.</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto">Lo que les cuento es una historia cierta, y ustedes deciden si quieren creerme o no. Lo único ficticio es el inicio porque no es verdad que esté postrado, y menos aún que desfallezca en un catre de lona con resortes, pero fue justo esa imagen la que me hizo recordar mi breve paso por la Universidad de Chapingo, mientras vivía en un pueblo de calles de tierra, llamado Boyeros, cercano a la Universidad, en el municipio mexiquense de Texcoco.</div>
<div dir="auto">De Josué seguro les hablaré más adelante porque fue mi amigo e instructor y terminó severamente afectado en su salud después de las rupturas secretas del Ejército Popular Revolucionario.</div>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/muerte-anunciada-muerte-puta/">Muerte anunciada, muerte puta</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El sueño revolucionario </title>
		<link>https://lachispa.mx/el-sueno-revolucionario/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Cesar López]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Sep 2025 16:10:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lachispa.mx/?p=244262</guid>

					<description><![CDATA[<p>Van 60 años de lucha armada revolucionaria por el socialismo en México y seguro el próximo año serán 61, y así sucesivamente; hasta el fin de la humanidad. (Autores como Fritz Glockner y Jacobo Silva Nogales —el comandante Antonio, del ERPI—, sostienen que esta historia la inició Rubén Jaramillo, en 1942) Mucha sangre joven derramada&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/el-sueno-revolucionario/">El sueño revolucionario </a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Van 60 años de lucha armada revolucionaria por el socialismo en México y seguro el próximo año serán 61, y así sucesivamente; hasta el fin de la humanidad.</p>
<p>(Autores como Fritz Glockner y Jacobo Silva Nogales —el comandante Antonio, del ERPI—, sostienen que esta historia la inició Rubén Jaramillo, en 1942)</p>
<p>Mucha sangre joven derramada desde que se perdió la primera batalla, el 23 de septiembre de 1965, en el ataque al Cuartel Madera, en Chihuahua; y parece que nada se ha logrado; pero no es así.</p>
<p>A mí me ha tocado envejecer junto con los proyectos revolucionarios (los guerrilleros vivos son más viejitos que yo) y he sido testigo de múltiples acontecimientos que han cimbrado y cambiado al país.</p>
<p>Seguramente no hemos logrado construir el país que queremos, con el que soñamos, pero se debe reconocer que el México de hoy es infinitamente mejor que el de 1965, 1968 o 1971.</p>
<p>Si no mal recuerdo, la llamada apertura democrática inició después de las masacres estudiantiles de Tlatelolco y el Casco de Santo Tomás. Se autorizó la creación de partidos de oposición al PRI, pero no se les permitió ganar; ni siquiera en 1988 en que fue obvio el triunfo del FDN, con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza.</p>
<p>Llegó 1994 y el Ejército Zapatista nos ilusionó con el sueño revolucionario. Así estuvimos, ilusionados, hasta que el famoso Subcomandante Marcos decidió romper con las Fuerzas de Liberación Nacional y la lucha se quedó atascada en la defensa de los derechos de los pueblos indios o pueblos originarios.</p>
<p>Otras organizaciones decidieron sumarse a la guerra (el EPR, en 1996), pero se enfrascaron en luchas intestinas y a los dos años estaban divididos.</p>
<p>Una vez más, la revolución se hizo impensable; imposible.</p>
<p>Eso no quiere decir que en el 2025 no existan organizaciones armadas revolucionarias. Las hay, aunque notablemente diezmadas y sin más accionar que la elaboración de sus órganos de difusión.</p>
<p>A lo que voy, es que la lucha armada revolucionaria por el socialismo se ha hecho más difícil, con la llegada de gobiernos que gozan de más del 70 por ciento de aprobación.</p>
<p>Y que ha hecho falta que éstos, los gobiernos de AMLO y Claudia Sheimnaum, reconozcan el aporte que las organizaciones armadas revolucionarias han hecho en la transformación democrática del país.</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/el-sueno-revolucionario/">El sueño revolucionario </a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las cartas de La Juchiteca</title>
		<link>https://lachispa.mx/las-cartas-de-la-juchiteca/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Cesar López]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Apr 2025 02:12:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lachispa.mx/?p=212275</guid>

					<description><![CDATA[<p>La Juchiteca —Ruth Yuridia Ortega Orozco—; la mujer que entregó al comandante Antonio (Jacobo Silva Nogales, del ERPI) a la policía política mexicana, era una mujer iluminada, o al menos poseía el don especial de leer la mente. &#160; Ella misma lo decía. Contaba, con seguridad y aplomo, que su abuelo era un afamado chamán&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/las-cartas-de-la-juchiteca/">Las cartas de La Juchiteca</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La Juchiteca —Ruth Yuridia Ortega Orozco—; la mujer que entregó al comandante Antonio (Jacobo Silva Nogales, del ERPI) a la policía política mexicana, era una mujer iluminada, o al menos poseía el don especial de leer la mente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ella misma lo decía. Contaba, con seguridad y aplomo, que su abuelo era un afamado chamán oaxaqueño, y que él le había enseñado los intrincados caminos de la adivinación; recomendando siempre realizar los artilugios preferentemente de madrugada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Las 4:30 de la mañana es la mejor hora para la chamanería”; le habría dicho el abuelo a su nieta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esta historia despertó la inquietud del comandante Antonio; al grado que pudo sonar a reproche cuando dijo a La Juchiteca: “porque no me lo dijiste antes; cuando me lo presentaste. Me hubiera gustado platicar de ese tema con tu abuelo”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando se dio esa conversación, los dos estaban en un cuarto de hotel, viajando por algún municipio del estado de Tabasco, dónde presumiblemente, La Juchiteca le presentaría a Antonio a la supuesta dirección nacional de un inexistente Ejército Villista de Liberación Nacional (EVLN).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El comandante estaba ansioso por hacer crecer al Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), porque creía que en el año 2000 sería la insurrección que llevaría a los grupos armados a derrocar al gobierno de México y parecía que La Juchiteca le ofrecía una opción que no podía rechazar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por eso el viaje juntos al sureste del país.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Diremos que la ciudad tabasqueña es Cárdenas, y que cuando yo escuché por segunda ocasión la historia, iba a bordo del Tren Interoceánico, que une al Golfo con el Pacífico, e imaginé al abuelo de Ruth Yuridia dándole a probar datura (toloache) y pasando dos lagartijas por sus sienes, una zurcida por la boca y otra de los ojos; para volverla una mujer de conocimientos; tal y como reseña Carlos Castaneda en el libro Las enseñanzas de don Juan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La cosa es que, por el relato de Jacobo Silva Nogales, podemos ver con toda nitidez, en 1999, a La Juchiteca y el comandante Antonio, hospedados juntos en un cuarto de hotel, eso sí, con dos camas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En la larga espera para la ansiada reunión con la dirección nacional del EVLN, con supuestos vínculos con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), La Juchiteca sacó un mazo de baraja inglesa y propuso jugar a las cartas con el comandante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;No, muchas gracias. No me gustan los juegos de azar, Es más odio ese tipo de juegos; habría contestado el jefe político militar del ERPI.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fue entonces que la joven mujer le habló de sus poderes adivinatorios y lo retó a elegir, en secreto, una de las 52 cartas para que ella le dijera de cuál se trataba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;Anda, prueba. Nunca he fallado; argumentó y el comandante mordió el anzuelo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se sentaron frente a frente y La Juchiteca colocó las cartas sobre la mesa. “Barájalas y elige una. No me la muestres y yo te diré de cuál se trata, con solo mirar tus ojos. Nunca he hecho trampa y nunca he fallado”; indicó.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;¿Puedo hacerlo debajo de la mesa?; preguntó el comandante. La respuesta fue positiva.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Antonio revisó todas las cartas para comprobar que no estaban marcadas. Barajó y barajó debajo de la mesa. Por fin eligió una y la guardó debajo de su pierna, y colocó el resto sobre la mesa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando levantó la vista, La Juchiteca dijo sin preámbulos: “es la 2 de corazones”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;No puede ser; dijo Antonio mostrando la carta; efectivamente era el 2 de corazones. Con desconcierto volteó a ver a todos lados, buscando si en las paredes había espejos o cámaras y no halló nada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;Lo intentemos otra vez, y verás que no fallo; provocó La Juchiteca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Antonio volvió a barajar las cartas debajo de la mesa, pero en esta ocasión hizo muchos pases falsos, sin cartas; sólo el movimiento, para tratar de destantear a la vidente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Barajó y barajó y repitió el procedimiento anterior: guardó una carta bajo la pierna izquierda y colocó el resto sobre la mesa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;Es el 7 de diamantes; dijo sin premura La Juchiteca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;No puede ser, no puede ser; contestó un derrotado comandante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;Te dije que nunca he fallado. Heredé los poderes de mi abuelo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A pesar de la evidencia, el comandante seguía incrédulo. Rascándose la cabeza, trató de razonar y encontrar el truco y aceptó un tercer juego. No podía darse por vencido, él que se preparó para ganar la guerra revolucionaria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fue entonces que Antonio cambió la estrategia. Decidió repetir todo igual, pero desde el principio pensó en una carta. Visualizó con vigor al Rey de Diamantes; sin importar la carta que le tocara. Aunque fuera un As de Trébol, él pensaría en el Rey de Diamantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así le hizo y fue la única manera en que pudo vencer a La Juchiteca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Él barajó y barajó debajo de la mesa. Eligió y guardó una carta bajo su pierna y visualizó que la carta escogida era el Rey de Diamantes. “Rey de Diamantes, Rey de Diamantes”; dijo para sus adentros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ni tarda ni perezosa, La Juchiteca exclamó: “tu carta es el Rey de Diamantes”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Eufórico, el comandante Antonio sacó la carta y la exhibió: era el Cuatro de Trébol y La Juchiteca casi se desmaya al ver su desacierto. “No puede ser, no puede ser. Nunca he fallado. Me hiciste trampa”; gritó desconcertada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El comandante Antonio se río un rato, pero luego enmudeció al caer en cuenta que su acompañante no era adivina, sino algo peor: leía la mente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Terminó la narración y e l Tren Interoceánico seguía su ruta. A 70 kilómetros por hora, en promedio, avanzábamos de Coatzacoalcos, Veracruz, con dirección a Salina Cruz, Oaxaca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A mi izquierda iba Jacobo Silva Nogales, el comandante Antonio. A mi derecha, viajaban y hacían la tarea unos gemelos de diez años que, según escuché, fueron concebidos mediante un tratamiento de fertilidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Delante de nosotros iban más de 300 pasajeros, desconocidos todos. Unos bajaban en una estación –Jaltipan, Medias Aguas, Jesús Carranza, Donají, Magoñé, Matías Romero, Chivela o Ixtepec—y otros subían.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Decidí entonces contar al comandante una historia parecida, que me consta, aunque nada tiene que ver con guerrilleros ni con las cartas. Sitúe, como es real, el caso en un pequeño caserío en las afueras de Berriozábal, Chiapas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sucedió que un día, asesinaron a un periodista, en Tuxtla Gutiérrez. Se llamaba Roberto Mancilla y lo mataron dentro de su automóvil, afuera de la casa de su novia. Era febrero de 1993.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los periodistas protestamos y exigimos el esclarecimiento del crimen, y en respuesta la Procuraduría de Justicia aceptó que un grupo de colegas tuviera acceso al expediente; en calidad de coadyuvantes. Nuestro representante fue José López Arévalo, El Gordito de Espejuelos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pasaron los días y no había nada claro; pero todos le echaban la culpa del homicidio al gobernador Patrocinio González Garrido. Sin embargo, no había pruebas que lo inculparan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un amigo de mi pueblo, esposo de una periodista, comentó que conocía a una mujer que nos podía decir con exactitud qué había pasado y quién era el autor material e intelectual del artero asesinato.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;¿Una adivina?; fue la pregunta obligada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;No; una Medium.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aceptamos buscarla y cuando llegamos planteamos de qué se trataba el asunto. Nos preguntó la fecha del homicidio y al escucharla nos desanimó: “aún es muy pronto; su amigo aún está en el limbo y no podremos hablar con él”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;Vinimos de lejos; argumentamos. Todos somos de lugares diferentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;Si quieren, podemos intentar hablar con uno de los guías espirituales; dijo y de inmediato aceptamos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Todos vimos entrar en trance a la mujer; observamos suavizar sus facciones y modular su voz; diferente a la que escuchamos previamente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para no hacerla cansada, nos contó con lujo de detalle en crimen: “iban dos personas en un carro. El que se bajó y disparó tal vez estaba drogado, porque caminaba raro, como si flotara, y una vez que disparó dos veces se subió al carro para huir del lugar. Ah, y todavía echaron reversa media cuadra para verificar que nuestro amigo estaba muerto”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los asesinos materiales, nos dijo, habrían escapado rumbo a Oaxaca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;¿Y el asesino intelectual?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La médium deformó su rostro, arqueó la ceja e hizo como que fumaba, al más puro estilo de Patrocinio González Garrido. “Es un hombre con mucho poder”; fueron sus palabras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;¿Alguien más lo sabe?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos describió al sucesor del gobernador, Elmar Setzer Marseille.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;¿Algún día se sabrá la verdad?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;Sí; pero si siguen investigando, habrá más muertos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Toda esa trama se la platicamos a nuestra amiga y periodista Concepción Villafuerte y recuerdo que nos dio una ligera regañada: “Como serán pendejos; lo que hizo esa mujer fue leerles la mente. La próxima vez que vayan, pongan la mente en blanco y ella nada les dirá”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211;Ni que fuera Kalimán; recuerdo que le contesté.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero fuimos una segunda vez y advertimos que Conchita tenía razón. Pensamos en cosas distintas al asesinato de Roberto Mancilla y la Medium no nos pudo decir nada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Leía la mente, como La Juchiteca; dije al comandante Antonio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A las 14:37 horas el tren llegó a su destino y en la comida le dije al comandante Antonio: “Tuviste suerte. La Juchiteca estuvo contigo y te pudo matar, pero sólo te entregó a la policía”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y es cierto. Lo entregó a la policía política y a inteligencia militar y sufrió crueles torturas y diez años de cárcel, pero sigue aquí, entre nosotros, contando las historias como las que yo les narro hoy.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ya ven, el viaje en el Tren Interoceánico es todo un viaje. Es casi nuevo, pero seguro está lleno de historias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/las-cartas-de-la-juchiteca/">Las cartas de La Juchiteca</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>En memoria de Bartolomé…</title>
		<link>https://lachispa.mx/en-memoria-de-bartolome/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Julio Cesar López]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Mar 2025 02:24:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lachispa.mx/?p=205656</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Crees en el destino? Yo no, pero el día que Bartolomé Martínez Villatoro tomó posesión del Comisariado de Bienes Comunales de Venustiano Carranza, supo que iba a morir, supo que lo iban a matar. Lo que no podía saber, porque no era adivino ni vidente, era el lugar, el día y la hora en que&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/en-memoria-de-bartolome/">En memoria de Bartolomé…</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>¿Crees en el destino?</h2>
<div></div>
<div>Yo no, pero el día que Bartolomé Martínez Villatoro tomó posesión del Comisariado de Bienes Comunales de Venustiano Carranza, supo que iba a morir, supo que lo iban a matar.</div>
<div></div>
<div>Lo que no podía saber, porque no era adivino ni vidente, era el lugar, el día y la hora en que lo acribillarían, como finalmente sucedió aquel fatídico 1 de agosto de 1975, en la zona de Aguacatenango, punto intermedio entre Venustiano Carranza y San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.</div>
<div></div>
<div>Tampoco sabía que los asesinos, pagados por los caciques de la región, lo rociarían con tanto plomo, de tal suerte que él y su vehículo recibirían más balazos que el mismo Pancho Villa, héroe nacional asesinado en Parral, Chihuahua, en 1923.</div>
<div></div>
<div>Veintinueve impactos de bala hallaron en el cuerpo de Bartolomé. Murió de muerte natural y se convirtió en ícono de la lucha por la recuperación de las tierras comunales.</div>
<div></div>
<div>En los corrillos de Venustiano Carranza se escucha desde entonces que una mujer, de nombre Pascuala Calvo Solano, entregó al líder indígena, proporcionando los datos exactos para que la emboscada que le tendieron resultara eficaz.</div>
<div></div>
<div>Tan así, que Bartolomé se estacionó justo donde estaban apostados sus enemigos, pues la mujer &#8211;algunos dicen su pareja sentimental&#8211;, le pidió parar con el pretexto de ir a hacer sus necesidades fisiológicas a orilla de la carretera.</div>
<div></div>
<div>Apenas Pascuala bajó del carro, sonaron las ráfagas de ametralladora: Ratatatatatatatatatatatatatata Ratatatata. Los balazos, al parecer de fusiles M1, salían de ambos lados de la carretera. Bartolomé, hombre bragado, no tuvo ninguna oportunidad de defenderse, aunque siempre iba armado.</div>
<div>Martínez Villatoro murió dentro del vehículo, junto con su chofer, José Guadalupe Vázquez Gómez. Los dos quedaron como chichinas, llenos de huecos por donde brotaban borbotones de sangre.</div>
<div></div>
<div>Los comuneros que recogieron los cadáveres, cuentan que los asesinos acamparon en el lugar desde una noche antes, pues encontraron signos de ello en ambas aceras de la carretera. Habían chompas de nylon, improvisados fogones y hasta colillas de cigarros.</div>
<div></div>
<div>Casquillos de balas percutidos, por todos lados.</div>
<div></div>
<div>Se dio entonces la expulsión de Pascuala, única “sobreviviente” de la emboscada, pues era la única persona que sabía que Bartolomé pasaría por el lugar, ese día y a esa hora, toda vez que un día antes Martínez Villatoro recibió una llamada para citarlo al Instituto Nacional Indigenista de San Cristóbal de Las Casas.</div>
<div>Bartolomé pasó por ella y ese sólo hecho selló su muerte.</div>
<div></div>
<div>Bartolomé Martínez Villatoro no era un comunero común y corriente. Era más alto que el indígena promedio; medía más del 1.80 de estatura y aparte se pasaba de valiente; alentado tal vez por el grupo guerrillero que se incubó en Venustiano Carranza en 1973: la Brigada Revolucionaria Lacandones (BRL).</div>
<div>Recién se reveló que esa organización, que a la postre formaría parte de la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC-23), fue fundada por los hermanos Ismael y Reynold Díaz Coutiño, hermanos a la vez de Heriberto, preso en esos días por su accionar en el Comando Urbano Lacandones; aliados a su vez de Los Enfermos de Sinaloa.</div>
<div></div>
<div>En ese último grupo militarían también Francisco Javier Coutiño Gordillo, Sebastián Vázquez Mendoza y Bartolomé Pérez Hernández, a quienes los comuneros siguen reclamando como desaparecidos políticos desde la época de la llamada Guerra Sucia.</div>
<div></div>
<div>Ellos, junto al instructor militar de la BRL, Eduardo Villaboru Ibarra, y dos personas más, fueron detenidos por policías judiciales en el estado de Hidalgo y entregados en la Dirección Federal de Seguridad, tras el secuestro de Juvencio Hernández Patiño; hecho suscitado el 8 de noviembre de 1974.</div>
<div></div>
<div>Antes de la detención de los hermanos Díaz Coutiño, el contacto de Bartolomé Martínez Villatoro con Los</div>
<div>Lacandones, sería Ismael Díaz Coutiño.</div>
<div></div>
<div>Ismael Díaz Coutiño “había establecido negociaciones con el Comisario Ejidal de Venustiano Carranza, Bartolomé Martínez Villatoro, para gestionar la entrega de tierras a campesinos despojados por los caciques”; según publicaron recientemente ex militantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre.</div>
<div></div>
<div>A su vez, la LC-23 buscaba instalar un foco guerrillero en las montañas aledañas a Venustiano Carranza, en terrenos comunales de los indígenas Totiques; siguiendo el ejemplo de Lucio Cabañas, en Guerrero, e igual buscaban derrocar al gobierno para instaurar el socialismo en México.</div>
<div></div>
<div>Ello explica el por qué, cuando los pistoleros mataron al profesor Gaspar Díaz Reyes, comisariado ejidal y padre de los tres hermanos Díaz Coutiño; Bartolo Martínez Villatoro no dudo ni un momento en tomar su lugar.</div>
<div></div>
<div>Era 1972 y Bartolomé dijo a los comuneros: “Ya dejemos de tanto papeleo. Chinguen a su madre, ya fuimos muchas veces a México y no solucionan nada. Si me van a apoyar, aunque me maten, porque sé que me van a matar, vamos a avanzar. Yo seré el Comisariado de los Bienes Comunales”.</div>
<div></div>
<div>Y pasó de las palabras a los hechos. Papeles en mano, con la Resolución Presidencial de su lado, empezó a recorrer los grandes ranchos para pedir, por las buenas, que devolvieran las tierras que ocupaban los finqueros de manera irregular y que pertenecían a la Casa del Pueblo.</div>
<div></div>
<div>Algunos cedieron y hasta les permitieron retirar su ganado. Los caciques Carmen Orantes Alegría y Augusto Castellanos, no. Ellos acaparaban las mejores tierras de riego, y además tenían pistoleros a sueldo para su seguridad.</div>
<div></div>
<div>Dichos pistoleros, ya habían probado su eficacia, dando muerte a varios comisariados anteriores: al primero que mataron fue José Córdoba Ayar, en 1966. Después a Manuel Gómez Ortega, en 1970. Y en 1971 al maestro</div>
<div>Gaspar Díaz Reyes, quien apenas tenía cinco meses en el cargo.</div>
<div></div>
<div>Nadie les podía hacer frente, hasta que apareció éste bragado líder indígena.</div>
<div>Un testigo, entonces adolescente, cuenta que un día vio como los comuneros, con Bartolomé Martínez Villatoro a la cabeza, se dirigieron a un predio llamado El Pesebre, propiedad de Carmen Orantes, y comenzaron a derribar las edificaciones con un tractor conocido como Carterpiller.</div>
<div></div>
<div>“Iba el Comisariado y como 200 campesinos armados, todos de blanco. Lo tiraron todo”; rememora.</div>
<div>Tal odio desató esa acción, que los caciques ordenaron matar al líder campesino, y los pistoleros lo intentaron</div>
<div>de manera fallida en al menos tres ocasiones.</div>
<div>Para el primer atentado, citaron a Bartolomé Martínez Villatoro “a la Forestal”, acusándolo de deforestación.</div>
<div>Resultó ser un cuatro, pues ya lo esperaban hombres armados, y cuando se armo la trifulca varios indígenas resultaron heridos, pero él salió ileso.</div>
<div></div>
<div>La segunda ocasión fue en campo abierto. “Un grupo de los Huexté, compadre de Carmen Orantes, lo enfrentó a machetazos rumbo al Paraíso”. Bartolomé perdió el ojo izquierdo.</div>
<div>La tercera vez, lo citaron en la presidencia municipal y le vuelven a tirar. No logran herirlo, aunque sí a varios de su comitiva. Tres descargas de pistolas calibre 38 les vaciaron.</div>
<div></div>
<div>Por éste último hecho, Bartolomé es encarcelado y miles de comuneros se movilizan por su liberación.</div>
<div>Tan valiente era Bartolomé Martínez Villatoro, que pese a que sabía que lo querían matar, aceptó relegirse como Comisariado de Bienes Comunales. Ello sucedió el 7 de mayo de 1975.</div>
<div></div>
<div>Ya no tuvo tiempo para mucho más, pues tres meses después lo mataron “por culpa de esa mujer”.</div>
<div>Dejó, eso sí, sembrada la semilla de la lucha agraria, por la vía de los hechos; al más puro estilo de Emiliano Zapata.</div>
<div></div>
<div>Después de él, los comuneros recuperaron más de 52 mil hectáreas en poder de los caciques. A Augusto Castellanos lo ajusticiaron el 9 de mayo de 1976 y Carmen Orantes tuvo que salir huyendo de la región, tiempo después.</div>
<div></div>
<div>De Pascuala Calvo Solana se sabe que se alió con “los Coras”, un grupo escindido que lideran Bartolomé Gómez Espinoza y Santiago Espinoza Hernández, quienes forman la dirección de la Alianza San Bartolomé de los Llanos, con quienes los comuneros libran una lucha fraticida que tiene en vilo la tranquilidad de la región.</div>
<div></div>
<div>Mientras, los comuneros tienen una pared donde ya no caben más cuadros con fotografías de tanto muerto, de 1966 a la fecha.</div>
<div></div>
<div>Bartolomé Martínez Villatoro es de los líderes más importantes. El más reconocido. Él eligió su destino el día que decidió encabezar la lucha de “Los Totiques” de Venustiano Carranza.</div>
<div>Sabía que lo iban a matar, y lo dijo.</div>
<div></div>
<div>Muchas cosas pasaron después del asesinato de Bartolomé.</div>
<div>Antes también: en 1974, la Brigada Revolucionaria Lacandones intentó secuestrar al presidente municipal de Venustiano Carranza, Jesús Domínguez Herrera, pero falló. Pretendían lograr la liberación de Bartolomé Martínez Villatoro, entonces preso.</div>
<div></div>
<div>Como el alcalde era doctor, le mandaron de señuelo a una mujer embarazada, en aparente estado de gravedad. Domínguez Herrera no calló en la trampa. Como consecuencia de éste operativo fallido, fueron detenidos en una cueva Raynol e Ismael Díaz Coutiño, Encarnación Gómez Ortega, Romeo Gómez Ruiz, Sebastián Martínez Ramírez, Julián Bayardo Hernández, Mario Rodríguez Morán y María Rodríguez Martínez. Todos fueron torturados.</div>
<div></div>
<div>En 1976, en una asamblea, los comuneros de la Casa del Pueblo deciden la suerte de Augusto Castellanos. Dos jovencitos levantan la mano y dos más, maduros ya, se apuntan en la lista.</div>
<div></div>
<div>Saben que el cacique gusta tomar café con sus amigos en la banqueta de su casa y allá lo van a buscar. Cruzan saludos y una vez que lo identifican lo atacan desde dos flancos. Augusto Castellanos es ajusticiado el 9 de mayo de 1976.</div>
<div></div>
<div>El 10 de mayo, el Ejército Federal toma la presidencia municipal de Venustiano Carranza y lo convierte en su cuartel. Realizan patrullajes por los barrios; decretaron un Estado de Sitio de facto y un día después, “chocaron” con hombres armados de la Casa del Pueblo.</div>
<div></div>
<div>Los milicos intentaron tomar la Casa del Pueblo, pero los comuneros resistieron. Cuando cesó el fuego, son detenidos y encarcelados Bartolo Gómez Espinoza y Santiago Espinoza Hernández, entre muchos otros.</div>
<div>En 1978, los dos son liberados y quedan muy agradecidos con el gobierno. “Dicen a los comuneros que el gobierno es bueno, que les dará crédito y les regalará tractores e insumos, pero tienen que dejar de luchar”.</div>
<div>Junto con Pascuala Calvo, y apoyados por 100 o 150 indígenas que creyeron en ellos, toman la Casa del Pueblo.</div>
<div></div>
<div>Entonces la comunidad rodea la Casa del Pueblo; los golpea y los expulsa de los Bienes Comunales. En ese entonces el era Adolfo García, El Garza, quien asumió el cargo después del asesinato de Martínez Villatoro.</div>
<div>En una entrevista con la Revista Proceso, el gobernador de entonces, Manuel Velasco Suárez, explicó al reportero Rodolfo Guzmán que en la muerte de Augusto Castellanos, los comuneros “hicieron justicia por su propia mano”.</div>
<div></div>
<div>Y eso parece. Una justicia que como no llega, sigue llenando de sangre la tierra chiapaneca.</div>
<p>La entrada <a href="https://lachispa.mx/en-memoria-de-bartolome/">En memoria de Bartolomé…</a> se publicó primero en <a href="https://lachispa.mx">La Chispa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>

<!--
Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: https://www.boldgrid.com/w3-total-cache/?utm_source=w3tc&utm_medium=footer_comment&utm_campaign=free_plugin

Caché de objetos 27/96 objetos usando Memcached
Page Caching using Disk: Enhanced 
Caché de base de datos 5/12 consultas en 0.016 segundos usando Memcached

Served from: lachispa.mx @ 2026-07-30 05:20:53 by W3 Total Cache
-->